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Imagen de archivo de clientes de BPA que hacen cola en el banco para retirar dinero poco antes de su intervención, en marzo de 2015 / EFE

Dos millares de ahorradores siguen atrapados en el ‘corralito’ de BPA

Los gestores de la entidad intervenida sólo consiguen que 300 clientes se beneficien de la segunda migración hasta Vall Banc, operada por el fondo buitre JC Flowers

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La liquidación de Banca Privada d’Andorra (BPA) ha entrado en una vía de compleja salida seis meses después de que la Agencia Estatal de Resolución de Entidades Bancarias (AREB) anunciara que los clientes de la firma intervenida iban a ser migrados a Vall Banc, la compañía que habían colocado al fondo buitre JC Flowers. Aún hay 1.900 clientes atrapados en el corralito del banco tras el segundo traspaso de activos que han ejecutado los gestores públicos.

La última migración se ejecutó el pasado 13 de octubre y sólo benefició a 300 ahorradores, indican fuentes del sector financiero andorrano.

Falta de documentación

Se espera que, a lo largo de los próximos meses, la AREB ejecute nuevos traspasos, aunque con un impacto igualmente limitado por el conjunto de carteras que fueron señaladas como presuntas blanqueadoras de capital, tras el análisis que el gigante de la auditoría PwC realizó sobre los fondos.

Los mismos interlocutores lamentan que la inmensa mayoría de los clientes ha quedado atrapada en el corralito por falta de documentación en sus expedientes financieros que se guardaban en BPA. Los afectados denuncian, desde hace meses, que han entrado en un círculo vicioso: deben demostrar que no lavaron dinero a través del banco, pero no encuentran interlocutores para que les detallen qué información deberían aportar y se la puedan remitir.

Sin banco agente para los activos fuera de balance y operativa en dólares

Se trata de un proceso lento y complejo con efectos colaterales en los activos fuera de balance o los ahorros referenciados en dólares. AREB tiene vía libre para amortizar los bonos y acciones en los clientes que no están traspasados y ha acabado denunciada por una presunta apropiación indebida, ya que los ahorradores alertan de que las operaciones se ejecutan incluso en pérdidas para sus intereses.

El resto de clientes también están afectados por un corralito. No pueden sacar el dinero invertido en papel o en divisa internacional de los restos de BPA porque la empresa pública que tutela la liquidación es incapaz de encontrar a un banco que actúe de agente y facilite la migración hasta Vall Banc.

Querellas para recuperar la inversión

BPA operaba con Credit Suisse, que ha paralizado todas las operaciones hasta que se resuelva el traspaso de las cuentas. Cabe añadir que en el sistema financiero andorrano es el banco el que actúa como persona jurídica en la compra de bonos o acciones y la relación de propietarios de cada uno de ellos es una información que se maneja de forma interna. Por lo que aún añade más complejidad para resolver el problema actual, cuyos afectados han judicializado. La Batllia, equivalente a los juzgados españoles, han aceptado las denuncias a trámite y han iniciado el periodo de instrucción. Se une a otras causas ya iniciadas, como la venta de las preferentes

La AREB, pro el momento, no puede liquidar BPA.