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Imagen de archivo de la estación de metro de El Carmel, en Barcelona / EFE

La dirección de TMB debe hacer frente a 11 denuncias en Inspección de Trabajo

El comité de empresa del Metro de Barcelona promueve un corolario de quejas por presuntos incumplimientos del derecho de información sindical

3 min

Informar a los sindicatos de la actividad de la compañía, especialmente de su impacto en el capítulo laboral, es una cuestión básica en el ordenamiento de las relaciones entre empresa y trabajador. Pero parece ser que es una tarea pendiente en Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), la empresa pública que depende de la concejal Mercedes Vidal y dirige Enric Cañas y que deberá hacer frente en los próximos meses a 11 denuncias ante Inspección de Trabajo.

Promovidas todas ellas por diferentes sindicatos del metro de la capital catalana. Los representantes de los trabajadores han formalizado quejas en múltiples sentidos que, presuntamente, representarían un incumplimiento del derecho a la información sindical. Cuestión que deberá ser analizada en breve por este organismo público.

Más poder para Cañas

El proceso que discurrirá en paralelo a la instrucción de dos conflictos colectivos que el comité de empresa del suburbano ha llevado a los tribunales. De nuevo, basados en lo que consideran que representa una dejadez en la organización interna de la compañía.

Otras fuentes cercanas a la cúpula del grupo explican que responde a un proceso en el que Cañas ha ido asumiendo cada vez mayores cuotas de poder en la estructura organizativa. Manifiestan que promueve un control rígido básicamente en las áreas financieras y de recursos humanos con el objetivo de controlar que no se disparan los gastos de la compañía y para evitar que se repitan nuevos conflictos con los trabajadores.

Conflicto por el convenio colectivo

Aunque esto último no sería precisamente un reto conseguido. Desde el comité de empresa del metro explican cómo la dirección de TMB se ha resistido a desarrollar el convenio colectivo que llevó año y medio firmar. Un proceso que se saldó con más de una veintena de huelgas de servicio.

Cuando queda poco más de un año para las elecciones municipales, desde el equipo de Gobierno de Ada Colau quieren evitar a toda costa que se repitan nuevos choques con la plantilla de transportes públicos que lleven a paros del servicio. La tensión actual en el suburbano, por el momento, no derivará a nuevas huelgas según los sindicatos consultados. Aunque todos ellos coinciden en señalar que la paz social es aún un objetivo pendiente.

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