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Oficina central del Deutsche Bank en la avenida Diagonal de Barcelona / EFE

Deutsche Bank es uno de los grandes beneficiados de la fuga de depósitos por el ‘procés’

El grupo alemán congela por ahora sus planes de dejar España hasta que valore cuál es su nueva posición en el mercado financiero del país

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Deutsche Bank ha replanteado la venta de su filial española, proceso que abrió el pasado marzo. El grupo alemán congela por ahora estos planes por una derivada del proceso independentista catalán: el movimiento de depósitos. Es uno de los beneficiarios de la salida de capitales de entidades catalanas. Básicamente de Caixabank y Banco Sabadell.

Fuentes cercanas al grupo indican que su perfil de banco extranjero ha sido su gran baza en este momento. Especialmente con el dinero que se ha movido desde Cataluña, ya que los clientes buscaban una entidad que no estuviera radicada en el país. Ya sea por cuestiones políticas o por un cálculo de posible inestabilidad en toda la banca derivada de la tensión del procés, indican los mismos interlocutores.

Valoración del impacto

Cabe tener en cuenta que Deutsche Bank había tenido problemas para expandirse en el mercado español precisamente por ser alemán. La banca ha sido un sector que tradicionalmente ha estado controlado por grupos españoles y las entidades internacionales han tenido problemas para crecer en el país más allá de las que se diferenciaban por los servicios, como es el caso de ING.

La filial dirigida por Antonio Rodríguez-Piña espera ahora valorar el impacto final del movimiento de capitales derivado del procés. El perímetro de negocio será básico para convencer de la viabilidad de la filial a Fráncfort, donde se encuentra la sede del banco.

Ofertas a la baja

También ayuda a la decisión que las ofertas que se han recibido hasta la fecha no llegan a los 700 millones de euros que aspira obtener por el negocio en España. Han pujado en la operación tanto Abanca como BBVA, pero sin llegar a la ansiada cifra que quieren los alemanes.

Deutsche Bank España obtuvo unos beneficios netos de 1.000 millones en el primer semestre del ejercicio en curso frente a los 256 millones del mismo periodo del año anterior. Los ingresos bajaron el 10% hasta los 14.000 millones por los “ajustes de la valoración de la deuda, reducción de los diferenciales de la deuda propia y venta de negocios”. Asimismo, la entidad explicó que se habían provisionado por pérdidas de crédito 212 millones, el 62% menos.