Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una reciente rueda de prensa / EP

El desafío fiscal de Sánchez: recaudar un 5% más que en 2019 para cuadrar los PGE

Hacienda necesita ingresar hasta final de 2021 cerca de 8.500 millones de euros más que en el año del récord histórico de recaudación para cumplir con los objetivos presupuestarios

5 min

El primer cuarto de año no ha sido especialmente positivo para el objetivo del Gobierno de cuadrar los Presupuestos Generales del Estado para 2021, aprobados a finales del pasado año. El inicio esta semana de la campaña de la Renta marca un hito importante en la meta de lograr una recaudación récord. El errático inicio el ejercicio hace que el ya de por sí complicado desafío se convierta en una meta poco menos que quimérica.

Los datos disponibles de la Agencia Tributaria, que abarcan los dos primeros meses del año, apuntan a un descenso del 3% en la recaudación fiscal respecto al mismo periodo de 2020, lo que supone un cierto revés, toda vez que sería preciso que los ingresos por esta vía mantuvieran hasta el final del ejercicio el ritmo que apuntaba el comienzo del pasado año (que luego fue radicalmente truncado por la pandemia del coronavirus) para lograr el objetivo.

Pulverizar récords

De tal manera que en los siguientes diez meses el Estado debería ingresar cerca de un 5% más de lo que lo hizo en 2019, el año anterior a la llegada de la pandemia, para que se haga realidad la cifra de 222.100 millones de euros que harían cuadrar las cuentas públicas.

La tarea no es ni mucho menos sencilla, toda vez que 2019 no sólo es el año que marca la referencia inmediatamente anterior a la crisis sobrevenida por la expansión del virus sino que, además, es en el que se alcanzó el récord histórico de recaudación tributaria que se persigue pulverizar.

Un 3% más que en 2019

Las cifras relativas se traducen en cantidades absolutas que rondan los 8.500 millones de euros. Ésa debería ser la sobrerecaudación que el Estado debería conseguir en relación con aquel año y a partir de ahora.

Por el momento, en los dos primeros meses de 2021 la Agencia Tributaria ha recaudado casi un 3% más que en el periodo enero-febrero de 2019. No deja de ser meritorio si se tiene en cuenta que España continúa bajo una situación de estado de alarma y con notables restricciones de movilidad y actividad económica en gran parte del país, una situación que ni por asomo se daba hace dos años.

Técnicos de la Agencia Tributaria / EFE
Técnicos de la Agencia Tributaria / EFE

Febrero, mes clave

Sin embargo, no es menos cierto que este ritmo no es suficiente para terminar el año en las cifras previstas. Paradójicamente, la marcha a seguir sería la de 2020, cuando los ingresos fiscales se elevaron por encima del 6% en los dos primeros meses del año en relación con los mismos del ejercicio anterior, el del récord absoluto.

En este caso, el incremento respecto de 2019 se ha quedado en algo menos de la mitad. Y esto supone un contratiempo toda vez que febrero es un mes importante en el calendario fiscal, en el que se ingresan tanto las liquidaciones trimestrales del IVA correspondientes al último trimestre del año anterior como al último de los pagos aplazados del IRPF.

La influencia de Filomena

No obstante, el pesimismo no ha cundido en la Agencia Tributaria, que asegura que el comportamiento mostrado por la recaudación al inicio del año, especialmente en febrero, no supone un indicio que lleve a pensar que se va a romper la tendencia alcista que se había registrado en los últimos meses.

De hecho, el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda atribuye este rendimiento a factores coyunturales como la tormenta Filomena, que incidió en el impuesto sobre hidrocarburos y en el hecho de que los ingresos por IVA, con un gran peso en el conjunto de la recaudación, hayan sido muy similares a los del ejercicio anterior.

Impacto de cambios normativos

Uno de los elementos con los que cuenta el Gobierno para abordar este desafío es la subida aplicada a algunos de los tipos, aunque aun es pronto para que su efecto se deje sentir.

De todas formas, cabe tener en cuenta que el optimismo también reinó a la hora de confeccionar los Presupuestos y calcular el incremento de la recaudación sobre la base de 2020 que, después, ha sido inferior a la prevista. Y eso que el impacto de los cambios normativos ha tenido un efecto positivo cercano a los 3.000 millones de euros.