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El empresario David Madí, durante un instante de la 'Operación Voloh' / CG

'Uber Files': el Govern "resistió" a la presión de Madí para Uber en Barcelona

La Generalitat de Cataluña aguantó el 'pressing' del empresario independentista con Juan Galiardo, director de la tecnológica en España, según el taxi

5 min

El Gobierno catalán resistió a la presión del empresario David Madí en favor de Uber en Cataluña. El Ejecutivo regional se plantó ante el papel de lobi del empresario independentista, investigado en el marco de la Operación Voloh, que intermedió en favor de la tecnológica ante altos cargos de la Generalitat de Cataluña. Ello se conoce en plena publicación de los Uber Files, que vinculan a la firma con un trabajo de lobista al más alto nivel. 

Lo ha revelado hoy en una rueda de prensa Élite Taxi, sindicato mayoritario del taxi de Barcelona, comparecencia en la que ha presentado movilizaciones contra la Autoridad Catalana de la Competencia (Acco) contra un expediente sancionador por, precisamente, protestar contra las plataformas que utilizan VTC, como Uber o Cabify. "Estamos personados en la causa. Y del sumario del caso se desprende cómo el Govern se resistió a la presión de Madí con Galiardo para que Uber pudiera operar en Cataluña", ha dicho el líder de la parte social, Alberto Tito Álvarez. 

"Se mantuvieron en su sitio"

Sin entrar en detalles porque la pieza está bajo secreto sumarial, en rueda de prensa Álvarez ha deslizado que al menos tres ex altos cargos del Govern se mantuvieron firmes a la presión de Madí y Galiardo. "Hubo una reunión en la Dirección General de Transports con Isidre Gavín --secretario de Territorio--, Pere Padrosa --ex director general de Transporte-- y Damià Calvet --exconsejero de Territorio-- en la que los tres se mantuvieron en su sitio", ha señalado el activista. 

A renglón seguido, el también conductor ha valorado que esa postura "es de ley reconocerla: con sus cosas, el Gobierno catalán se mantuvo firme ante la presión de Uber", ha dicho, en referencia a lo publicado en el Uber Files, donde se da cuenta de una polémica estrategia de lobi de la compañía en diversos países. 

Es una pieza del 'caso Voloh'

Sea como fuere, la intermediación de Madí para las plataformas que utilizan VTC en Cataluña constituye una pieza separada del macroprocedimiento Voloh, caso judicial que se instruye en el juzgado número 1 de Barcelona.  El juez Joaquín Aguirre investiga si hubo tráfico de influencias en estas labores de ayuda a Moove Cars, empresa española asociada del conglomerado que salió de Silicon Valley (Estados Unidos). 

Imagen de un taxi, vehículo con el que Uber ha regresado a Barcelona / UBER
Imagen de un taxi, vehículo con el que Uber regresó a Barcelona / UBER

En paralelo a ello, la propia Élite Taxi se personó como acusación particular en este procedimiento al entender que esos contactos al más alto nivel ocasionaron un perjuicio al sector del taxi en Barcelona. 

'Uber files'

La mención al resultado de las labores de Madí en favor de Uber en Cataluña se conocen horas después que una investigación coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que han reproducido, entre otros, The Guardian y El País. La exclusiva revela que internamente, directivos de Uber admitían que su operativa antes de 2017 era "ilegal". Y que bendecían la violencia de taxistas en algunos países porque beneficiaba a su implementación. 

En el mismo sentido, se destapa que la tecnológica operó un rocoso sistema de presión a gobiernos y altos cargos en distintos países, incluida España. Armazón que llegó al más alto nivel. En este sentido, Uber ha reconocido que se ha "transformado" desde aquellas prácticas, que ocurrieron antes de 2017, sin negar lo expuesto.