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La deficiencia logística o las malas dinámicas del equipo afectan en la creación de valor añadido / EFE

La creación de valor añadido: un problema urgente en la economía española

Medidas sencillas como el orden y la disciplina contribuyen a mejorar la capacidad de las empresas para generar riqueza en sus procesos productivos

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La creación de valor añadido en el tejido industrial español es, cuanto menos deficiente, hecho que repercute en la capacidad de generar beneficios empresariales y, por ende, en el crecimiento económico del país.

Menos del 10% de las operaciones industriales genera valor añadido para el usuario final, según los datos de la empresa de soluciones de automatización Festo, quienes consideran que el 90% restante son “despilfarros” en el proceso productivo. Las operaciones deficientes pueden producirse a lo largo de toda la cadena de producción, aunque algunos de los puntos críticos se localizan en la puesta a punto de la maquinaria, el exceso o carencia de stock y los desplazamientos internos.

Reducir lo innecesario

El responsable de Didáctica de Festo España y Portugal, Ramon Condal, asegura que la mayor parte de los mecanismos que no aportan valor añadido en la industria “se pueden evitar” a través de la optimización de procesos, la mejora del equipo de máquinas o la implementación de nuevas dinámicas en la forma de trabajar del equipo, entre otras cuestiones. Estas soluciones para una mayor eficiencia productiva también pueden reducir las “pérdidas intevitables” de valor añadido, que pueden afectar, por ejemplo, al packaging –necesario en el producto pero sin valor para el cliente--.

Santiago Carbó, catedrático de Economía de Cunef y director de Estudios Financieros de Funcas, admite que el porcentaje de procesos industriales que aportan valor añadido en España es “preocupante” ya que este intangible debería ser “el motor de desarrollo” de las empresas. “Buscar valor añadido significa apostar por la mejora del proceso para que el producto final sea mejor. Y esto traerá consigo beneficios” no solo económicos sino también laborales. Si la compañía gana más por sus mejores productos, tendrá la capacidad de crear más puestos de trabajo y ofrecer mejores sueldos a sus empleados. “El valor añadido es un factor vital para el crecimiento económico”, asegura Carbó.

Falta de inversión pública

Aunque existen diversas vías para crear valor añadido en los productos y servicios, la innovación es una de las más relevantes. Sin embargo, el catedrático lo considera uno de los “mayores problemas” del país. “En España no tenemos una estrategia de innovación y de búsqueda de valor añadido”, un hecho en el que influye de forma importante el descenso de la inversión por parte de las administraciones públicas.

Carbó atribuye este hecho a la “falta de sensibilidad” por parte del Gobierno, y asegura que “las políticas de I+D han estado muy abandonadas durante la crisis. Ahora que hay nuevo Ejecutivo, habrá que esperar”.

El modelo de las 5S

Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez decide si implementar o no nuevas medidas para potenciar la innovación empresarial, desde Festo proponen a las empresas industriales “que investiguen y hagan análisis para descubrir qué falla” en la aportación de valor y, una vez estudiado, apliquen la metodología japonesa de las “Cinco Eses” para mejorar su eficiencia productiva.

Se trata seguir cinco normas (todas comienzan por S en el idioma nipón, de ahí el nombre) para lograr una mayor productividad y un mejor entorno laboral a corto plazo: eliminar lo prescindible; ordenar el espacio de trabajo; mantenerlo limpio para que sea más sencillo detectar anomalías; estandarizar normas y procedimientos para prevenir desviaciones y potenciar la mejora continua y la disciplina.