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Las hermanas Cristina y Marta Álvarez Guil, las propietarias y máximas responsables de El Corte Inglés / EE

Las hermanas Álvarez de El Corte Inglés logran echar al hombre de Isidoro en Cataluña

Josep Maria Abad dejará la dirección territorial seis meses después del primer envite para apartarle de sus funciones

05.02.2019 00:00 h.
6 min

Las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil han conseguido a la segunda intentona apartar de la dirección general de El Corte Inglés en Cataluña a Josep Miquel Abad, el hombre que designó y estuvo al lado de su padre Isidoro en los momentos dorados de la cadena de centros comerciales. A finales de febrero abandonará la dirección general de la filial y pondrá el punto y final a una etapa de 10 años como máximo gestor del grupo en el territorio.

No lo hará como consecuencia de la minoración de las ventas o por una renovación auspiciada por el propio ejecutivo. Su despido se enmarca en la estrategia que las nuevas mandamases de la compañía han emprendido para poner a personas de su más estricta confianza en los puestos de mando claves del grupo.

Importancia de Cataluña

Cataluña no resulta una plaza precisamente menor. Es uno de los territorios que generan mayor impacto en las cuentas de El Corte Inglés con aún dos centros de referencia, los de plaza Cataluña y avenida Diagonal.

El anuncio de la renovación, avanzado por La Vanguardia, ha pillado por sorpresa en la filial. Las fuentes consultadas explican que se daba por sentado que Abad se quedaría como mínimo unos meses más en la dirección tras superar el primer envite de las hermanas Álvarez Guil para quedarse con sus atribuciones.

Valls Capell, el sucesor

Tal y como publicó Crónica Global a finales de agosto, intentaron que Jordi Valls Capell le relevara. La operación fracasó y se quedó en un desplazamiento desde la central de Madrid del directivo catalán. Aterrizó en las oficinas de Barcelona de El Corte Inglés el pasado 1 de septiembre para que Abad le entrenara para dirigir otras regiones en un futuro.

Jordi Valls Capell (izqda) y Josep Miquel Abad (d) con El Corte Inglés de Plaza Cataluña detrás / FOTOMONTAJE DE CG

Jordi Valls Capell (izqda) y Josep Miquel Abad (d) con El Corte Inglés de Plaza Cataluña detrás / FOTOMONTAJE DE CG

Este plan ha cambiado a los seis meses. ¿Qué ha ocurrido? Los mismos interlocutores señalan que el poder de las hermanas es ahora plenipotenciario. Especialmente después de conseguir apartar a un ejecutivo que pertenecía a la vieja guardia de la compañía, la que se forjó durante la presidencia de Isidoro. Cabe tener en cuenta que Abad es un directivo con un reconocimiento importante en el país, ya que fue el organizador de los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

Acabar con la dirección anterior

En verano, Florencio Lasaga, uno de los accionistas y consejeros históricos del grupo, así como otros miembros de la cúpula de El Corte Inglés y de la Fundación Ramón Arceres se alinearon con Abad, así como el propio Dimas Gimeno. En ese momento había sido revocado de la presidencia pero se mantenía en el órgano directivo de la compañía. Fue expulsado poco después.

Las fuentes consultadas destacan que las hijas adoptivas de Álvarez han emprendido una política de acabar con todos los directivos que no se hubieran posicionado de forma clara a su favor en la batalla por el control del grupo. Lamentan que esta estrategia no responda a un objetivo de modernizar la compañía y frenar la caída de las ventas.

Los retos de El Corte Inglés

El Corte Inglés está en el centro de la transformación del comercio que se ha generado con la digitalización. El modelo de los centros comerciales empieza a estar superado frente al auge de las ventas on line, con grandes rivales como Amazon o Alibaba. El gigante español también cuenta con un e-commerce propio que llega a los estándares que han implementado estas multinacionales, pero tiene un problema en su imagen de marca

Se percibe como una compañía vieja que no se ha adecuado a los nuevos tiempos. Hecho que los expertos consideran que representa el gran reto al que debe hacer frente si no quiere desaparecer. Todo ello, tras un ejercicio en que por primera vez en su historia presentó los resultados semestrales. Hasta agosto, consiguió un ligero repunte del 0,4% en sus ventas hasta los 7.585 millones de euros.

Estas cifras le mantienen entre los gigantes del sector, pero sin abordar esta actualización demandada y que ha quedado en el segundo plano por la batalla familiar y accionarial que aún permanece.