Un furgón de Correos y unos paquetes de Amazon / FOTOMONTAJE CG

Un furgón de Correos y unos paquetes de Amazon / FOTOMONTAJE CG

Business

Correos subvenciona los envíos de Amazon y Alibaba

La opacidad de la empresa estatal genera más sospechas sobre el desvío de los fondos públicos destinados al Servicio Postal Universal

6 noviembre, 2017 00:00

El foco vuelve a detenerse sobre Correos. Las cuentas no salen. Para colmo, crecen las sospechas sobre que la compañía estatal desvía a su servicio de paquetería parte de las subvenciones que recibe para el Servicio Postal Universal (SUP). Es decir, gigantes como Amazon Alibaba se benefician del dinero de todos.

Correos tiene muchos problemas y muy pocas soluciones. Entre ellos, la incapacidad para gestionar la lógica caída de envíos postales. La estructura de la compañía es excesiva para el trabajo que tiene hoy, pero juega a la ambigüedad. Mezcla las estructuras de envío de cartas y paquetería, en lugar de separarlas como plantean la Comisión Europea, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la patronal del sector de la paquetería.

Operador "tóxico"

¿Qué gana con ello? El informe Yellow sobre políticas públicas y entorno social Evaluando Correos 2017 lo tiene claro. La empresa puede desviar así el dinero del SUP, deficitario, hacia el servicio de paquetería urgente y ser competitiva en este sector. Con ello, beneficia a grandes gigantes del e-commerce como Amazon y Alibaba (con los que tiene acuerdos comerciales).

Por ello, Correos es un operador “tóxico” dentro del sector del transporte urgente de paquetería relacionado con el comercio electrónico. Así de contundente se expresa el informe, elaborado por el Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada. Ve “imprescindible” la segregación de estructuras, y menciona directamente a la filial de paquetería, Correos Express.

Modelo económico fracasado

El documento entiende que la actividad postal de Correos será “residual” en el corto plazo. Refuerza el análisis con las intenciones del presidente de la empresa, Juan Cuesta, que espera enviar 300 millones de paquetes en tres años y contratar 10.000 personas más. Responde a ello el vicepresidente ejecutivo del instituto de coordenadas, Jesús Sánchez Lambás: el Gobierno tiene que intervenir.

No solo la opacidad le afea el informe a Correos. También “el fracaso del modelo económico” de la sociedad, “incapaz de afianzar una cifra de negocios mínimamente sostenible” y una “contención de gastos” que aseguren la viabilidad. Ninguna de las iniciativas para paliar la sangría ha tenido éxito.

Desplome del negocio

El documento pone cifras que causan sonrojo. Desde 2011 y hasta 2016, ha pasado de gestionar más de cuatro millones de envíos a mandar sólo 2,7 millones de cartas. Pero mantiene una estructura “mastodóntica” a pesar de ello. Cada trabajador manejaba antes 69 envíos; hoy, apenas 55.

Sin la subvención que financia el SUP, la cifra de negocio se ha desplomado el 15,5% desde 2011. Las pérdidas han aumentado por cuatro en este periodo, hasta los 227 millones (2016), en una compañía que en el último lustro ha percibido más de 1.150 millones de dinero público.

La transparencia brilla por su ausencia. El instituto muestra su preocupación por la repetición de la situación en el plan de Correos 2017-21. Sobre todo, en lo que se refiere a Correos Express.