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Una joven trabaja en una línea de producción de la automoción gracias al contrato de relevo / EFE

El contrato de relevo crece, pero no convence

La diferencia numérica entre este tipo de contratación y la de jubilación parcial, que deberían ir emparejadas, sigue reflejando gran disparidad

22.10.2018 12:20 h.
5 min

La firma de contratos de relevo en España repunta en los primeros nueve meses del año. Entre enero y septiembre de 2018, este tipo de contratación ha vivido una subida interanual del 13,8% y han alcanzado los 13.297 contratos, según el último informe de contratación del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Este crecimiento, sin embargo, la cifra no es tan halagüeña si se compara con el número de contratos de jubilación parcial iniciados durante el ejercicio actual: 25.953 personas han firmado uno de estos contratos en los tres primeros trimestres del año.

Contratos complementarios

Estas dos formas legales de relación laboral empresa-trabajador van emparejadas. El objetivo de estos tipos de contratos es rejuvenecer las plantillas de las compañías de forma escalonada. Mediante un contrato de jubilación parcial se facilita el retiro de un trabajador veterano de manera progresiva, que es sustituido por una persona joven con un contrato de relevo.

El contrato de la persona que entra nueva en la empresa debe tener una duración igual o mayor a las horas reducidas de la persona en proceso de salida gradual y puede desarrollarse en las horas en las que el jubilado parcial está en la oficina o no. La primera opción suele ser la más común, ya que favorece la traslación del conocimiento entre empleados seniors y juniors.

Límite 2019

El repunte de estos contratos coincide con los prolegómenos del endurecimiento de este tipo de planes en las empresas. El Gobierno de Mariano Rajoy aprobó unas modificaciones para los contratos de jubilación parcial y de relevo que los hacen menos atractivos para las compañías. Sin embargo, la nueva ley estableció un periodo para la liquidación de planes de relevo recogidos en convenios o acuerdos colectivos con anterioridad al 2013. Este periodo acaba el día 1 de enero de 2019.

A partir de entonces, las condiciones para pactar este tipo de contratos serán menos beneficiosas. La edad para la jubilación parcial pasará de 61 años con 30 cotizados a 61 años y ocho meses con 34 años y nueve meses contabilizados en la Seguridad Social. Aunque también podría darse el caso de que la persona que se jubila tenga 62 años y 33 cotizados. Además, el trabajador junior podrá tener una jornada laboral máxima del 75% en lugar del 85% que hay con la regulación actual.

Preocupación del sector del motor

El Gobierno situó la reforma de las características del contrato de relevo como una de sus prioridades. Esta actitud vino motivada, según publica Coche Global, habida cuenta de la drástica caída de su utilización desde el endurecimiento de las condiciones aprobado en 2013. Sin embargo, esta revisión aún no ha llegado y algunos sectores económicos comienzan a reflejar nerviosismo, como por ejemplo la industria de la automoción.

Varias fábricas de vehículos en España se encuentran en proceso de activar planes de rejuvenecimiento con contratos de relevo y de jubilación parcial, por ejemplo, la de Volkswagen en Navarra, la de Seat en Martorell y la de Opel en Figueruelas. Y una legislación que entorpezca puede forzar su parálisis. La Asociación de Fabricantes de Automóviles (Anfac) recordó el viernes pasado a la ministra de Industria, Reyes Maroto, que el contrato de relevo era una de las reformas que el sector necesita de forma urgente.

Los sindicatos se suman

También los representantes de los trabajadores han alzado sus voces en favor del cambio de ley. CCOO y UGT han reclamado al Ejecutivo del PSOE que dé marcha atrás en las restricciones incorporadas por el anterior Gobierno en el contrato de relevo, que consideran como un elemento de competitividad de la industria de automoción.

En un reciente comunicado, La Federación de Industria de UGT pedía un plan con el contrato de relevo y otras medidas como la reducción de jornada para suavizar el impacto del “tsunami” que se aproxima a las factorías.