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¿Cómo optimizar los rendimientos de los depósitos bancarios?

¿Cómo obtener mayor rendimiento con los depósitos? Cuatro claves para conseguirlo

A pesar de que los bancos ofrecen un interés casi nulo por los depósitos, hay fórmulas para lograr alcanzar rentabilidades de entorno al 2%

Ignacio Recio
7 min

La reciente decisión del Banco Central Europeo (BCE) de abaratar el precio del dinero, bajando los tipos de interés hasta un histórico 0%, y recortar los márgenes de los depósitos de los bancos en diez puntos básicos (en el -0,4%), conlleva unas implicaciones muy negativas sobre el rendimiento de estos productos. Prácticamente no ofrecen ningún interés a sus demandantes, y atrás han quedado sus mejores momentos, cuando generaban una rentabilidad cercana al 5%. Incluso doblándola con la aparición de los superdepósitos, antes de la aparición de la crisis económica.

La evolución de los tipos de interés de los depósitos en España está marcada por una tendencia claramente bajista, desde que en 2008 lograse sus máximos en torno al 4,50%. En cualquier caso, en consonancia con la política monetaria confeccionada por el banco emisor europeo. Se han mantenido durante los últimos quince años en una franja que va desde el 0% actual, al 4,75% en 2001.

En estos momentos a lo máximo que pueden aspirar sus demandantes es a conseguir unos niveles que raramente exceden del 0,50%. No solamente en las imposiciones, sino también en otros productos destinados al ahorro y de similares características, como por ejemplo los pagarés bancarios. Cabe recordar que estos diseños se constituían hasta hace pocos años en la base para conformar una bolsa de ahorro por parte de las familias. No en vano, al interés garantizado que proporcionaban, se unía su facilidad para contratarlos. Sin prácticamente condiciones, y desde importe adaptados a todas las economías domésticas.

Como consecuencia del actual escenario económico, los depósitos cuentan con muy pocos alicientes como para constituirse en el mejor instrumento para guardar el dinero. A pesar de todo, todavía existen algunas estrategias --aunque limitadas-- para impulsarlos por encima de los márgenes habituales. No de forma espectacular, pero sí que al menos para alcanzar niveles del 2%. En unos casos, requerirán de la vinculación de los usuarios, pero en otros será suficiente con que varíen su línea de actuación frente a estos productos. 

Vinculados a otros activos financieros

La forma más sencilla para conseguir estos objetivos pasa necesariamente por ligar las imposiciones a otros activos financieros. Generalmente procedentes de la renta variable, pero que puede aplicarse a materias primas, metales preciosos, y hasta índices de referencia, como en el caso concreto del Euribor. Como resultado de esta estrategia financiera, se genera un rendimiento fijo y garantizado todos los años, en consonancia con los márgenes actuales, pero que puede ampliarse en varios puntos porcentuales si se consiguen las metas. Pasa porque una parte del depósito (representado por una cesta de acciones, o selección de fondos de inversión), alcance unos objetivos mínimos en su evolución en los mercados financieros.

En ningún caso, y a pesar de su vinculación con la renta variable, se pierde ninguna parte de las aportaciones. No en vano, se caracterizan porque ofrecen un interés garantizado, que puede extenderse en función del cumplimiento de sus condiciones. Por otra parte, necesitan de plazos de permanencia más exigentes, entre 24 y 36 meses, para que se cumplan sus requerimientos. Se trata de formatos de ahorro que están impulsados desde los principales bancos para retener los ahorros de sus clientes. Y que como viene siendo habitual, están comercializados exentos de comisiones y otros gastos en su gestión o mantenimiento.

Mayor fidelización con la entidad

Otra fórmula para combatir los débiles márgenes de rentabilidad que imponen las imposiciones a plazo se basa en mantener una relación más fluida con el banco. Principalmente contratando otros productos, y que tienen en la domiciliación de la nómina (o pensión) su máximo exponente para elevar el saldo de la cuenta corriente de los depositantes. Algunas cuentas con estas características llevan incorporadas la posibilidad de contratar un depósito con mejores condiciones, y que en las propuestas más agresivas llegan a proporcionar hasta el 5%. Aunque la operación no será tan rentable como puede parecer inicialmente. Está motivado porque solamente afecta a aportaciones muy limitadas, casi nunca por encima de 10.000 euros. Mientras que, por otra parte, los plazos a los que van dirigidos son excesivamente cortos, entre 3 y 6 meses.

En cualquier caso, se trata de ofertas que están destinadas a nuevos clientes que deseen vincular sus ingresos regulares. Si no se está en disposición de domiciliar la nómina, no quedará más remedio que acudir a las promociones que desarrollan los bancos con la finalidad de captar sus ahorros. No obstante, también están limitadas por su duración y por la cuantía máxima de sus aportaciones, sin la posibilidad de renovarlos a su vencimiento.

Elevando sus plazos de permanencia

Queda otro recurso que se fundamenta en ampliar sus plazos al máximo: 24, 36 o incluso 48 meses. Bajo porcentajes no tan satisfactorios como en las anteriores propuestas, ya que tan solo se mejorarán en unas pocas décimas las ganancias de las imposiciones tradicionales. Con la ventaja que no requerirán de ninguna vinculación, ni tan siquiera la suscripción de otros productos bancarios. Y también en este caso, garantizado desde su inicio.

Su gran inconveniente, por el contrario, es que al necesitar mayor permanencia, pueden aflorar la demanda de liquidez por parte de sus demandantes. Saldar una deuda, cumplir con sus obligaciones fiscales, o directamente afrontar un gasto no previsto son algunas de las situaciones que se desarrollen durante la contratación del depósito. Para evitar este problema, será necesario informarse previamente si cuenta con la posibilidad de cancelarse, parcial o totalmente, y bajo qué condiciones.

Contratándolos en bancos extranjeros

Se puede optar por la oferta de las filiales españolas de bancos extranjeros, y en las estrategias más agresivas, trasladando los ahorros a entidades ubicadas en países de la Unión Europea, principalmente Malta. La rentabilidad que ofrecen por sus imposiciones es mayor, con total garantía sobre el capital invertido, a través del Fondo de Garantía de Depósitos, que protege con hasta 100.000 euros por cuenta y titular.

A pesar de haberse rebajado durante los últimos meses, se mantienen con un tipo de interés medio del 3,50%. Con vencimientos desde un solo mes, y hasta 5 años, y que pueden ser suscritos desde únicamente 1.000 euros. Y en cualquier caso, superiores al generado por los bancos nacionales.