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Toni Comín, consejero de Salud, y los tres hospitales que expulsará de la red pública, el Sagrat Cor, la Clínica del Vallès y el Hospital General de Catalunya.

Comín revienta la unidad interna de la UGT con sus decisiones sanitarias

Las secciones sindicales del Hospital General de Catalunya, la Clínica del Vallès y el hospital Sagrat Cor de Barcelona se indignan con la federación de sanidad por el apoyo a desconectar de la red pública los tres centros

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El consejero de Sanidad, Toni Comín, ha provocado otro conflicto adicional en el seno de la UGT catalana. Su anuncio de que expulsará del Sistema Sanitari Integral d’Utilització Púbica de Catalunya (Siscat), la red pública, al Hospital General de Catalunya (Sant Cugat del Vallès) y la Clínica del Vallès (Sabadell) en una primera etapa y al Hospital del Sagrat Cor (Barcelona) después ha enfrentado a los representantes sindicales de los hospitales con la Federación de Sanidad de la central, integrada en la Federación de Servicios Públicos (FSP).

La reunión que el consejo de administración del Servei Catalá de la Salut (Catsalut) mantuvo este lunes marcó el origen de la polémica. El encuentro estuvo organizado a instancias del presidente de la institución, David Elvira, con el objetivo de pedir la adhesión de sus miembros (entre los que se encuentran los representantes sociales) al plan de Comín de limitar la concertación de servicios a la sanidad privada.

Falta de garantías de la desconexión

Los representantes de CCOO se opusieron a la iniciativa. Argumentaron su negativa en la falta de garantías de que la desconexión suponga una bajada de la calidad del servicio a la ciudadanía, de que se mantendrá la ocupación en los centros afectados y de que servirá realmente para reducir listas de espera. La sorpresa para los representantes de los trabajadores de los tres centros por ahora afectados fue que UGT sí apoyó el plan del consejero.

De hecho, la federación ni siquiera se puso en contacto con las secciones sindicales para comunicarles que Catsalut terminaría con su concierto. “No nos consultaron nada, nos enteramos de lo que pasaba por la prensa”, manifestó en declaraciones a Crónica Global la representante de la sección de UGT en el Sagrat Cor, Anna Aratiles.

3.000 empleados afectados

La sindicalista reivindicó “información” a la federación de Sanidad y asegura que, dos días después de que se celebrara la reunión del Catsalut, aún esperan que alguien de la cúpula del sindicato se ponga en contacto con los representantes de los trabajadores afectados para conocer los detalles del plan de la Generalitat.

Arantiles recordó que la desconexión de la red pública de los tres hospitales afectará a casi 3.000 trabajadores, que ya temen por la continuidad de su empleo.

Las secciones amenazan con tomar medidas contra la decisión de la federación. Incluso algunos sindicalistas, a título individual, amenazan con darse de baja de la organización por lo que aseguran que lo acontencido constituye una falta de interés real en defender los intereses de los trabajares.

Conesa, sorprendida por Comín

FSP de UGT no es la única que se ha olvidado de ponerse en contacto con la plantilla del Hospital General de Catalunya para anunciarles que se acababa el concierto de Catsalut. Comín hizo lo propio con la alcaldesa de Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa, a pesar de ser una de las políticas con más peso de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), el partido que aceptó al consejero de Salut en las listas de Junts pel Sí.

Conesa ha pedido a Comín que se siente de forma urgente en una mesa junto a los directivos y trabajadores del centro de salud de Sant Cugat. Fuentes de su entorno esperan obtener información sobre el cómo y el cuándo la Generalitat implementará la desconexión de la sanidad pública del hospital.

Protesta de enfermería

Los últimos en sumarse a la oleada de indignación con la consejería de Salud ha sido el personal de enfermería del centro sanitario. En línea con las quejas que los médicos hicieron públicas el lunes, los trabajadores de este ámbito han mandado una carta al departamento en la que muestran su “desacuerdo con la decisión del consejero Comín y el director del Catsalut”.

“Los profesionales de este hospital hemos vivido durante muchos años en la cuerda floja, temblando día a día por nuestros empleos”, recuerdan los trabajadores. Añaden que las decisiones de Comín inciden en el “desguace de un modelo que ha sido ejemplar” y que la excelencia de la sanidad catalana “ha sido posible gracias al binomio entre la sanidad pública y la sanidad privada, en que ambas han funcionado desde los inicios de los Gobiernos de la Generalitat con una gestión diferenciada”.

Replantear la expulsión

El personal de enfermería mantiene que “todo eso que defiende el señor Comín, cómo la reducción de las listas de espera” sería “difícilmente practicable” sin la colaboración de la red de hospitales públicos y los privados y que ello mejora la eficiencia y supone un ahorro de recursos por concertar servicios determinados. También cuentan con los recursos extraordinarios que supondría adaptar la sanidad pública para atender correctamente a los usuarios que ahora se derivan a la privada por falta de personal y de camas.

Por todo ello, piden al consejero que “replantee la expulsión de nuestros centros del Siscat y romper un contrato público ganado per concurso y en vigor hasta de aquí muchos años”.