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Hartazgo de los empresarios

El comercio y la restauración de Barcelona dicen ‘basta’

Foment del Treball convoca de urgencia al empresariado del sector para reclamar medidas a favor de la economía al coincidir los saqueos con las restricciones

6 min

Los saqueos que se han generalizado en la noche del sábado en Barcelona, la quinta jornada de disturbios en la ciudad, ya tienen respuesta empresarial. El comercio y la restauración han dado un paso más en el hartazgo acumulado por las sucesivas prórrogas de las restricciones para frenar la expansión de la pandemia y darán un golpe sobre la mesa para mostrar cómo de insostenible es la situación del tejido económico catalán.

Lo harán bajo el paraguas de Foment del Treball. La patronal presidida por Josep Sánchez Llibre ha convocado hoy mismo de urgencia a las principales organizaciones de los sectores más afectados por la crisis económica que sigue a la epidemiológica. Los mismos empresarios que reiteran al Gobierno de la Generalitat en funciones desde hace días que sea más flexible con las limitaciones a su actividad para evitar condenar a la desaparición negocios rentables.

Saqueos y vandalismo

La gota que ha colmado el vaso ha sido el caos generado en las protestas para reclamar la liberación del rapero Pablo Hasél, el contexto ideal para que se hayan generalizado disturbios que poco tienen que ver con esta demanda en las principales ciudades de las cuatro provincias catalanas. Y es que, además de una nueva ola de quema de contenedores y destrozo del mobiliario urbano, las pedradas contra cristales y pintadas a los comercios han sido una constante. Se registraron a principio de semana de forma espontánea durante las manifestaciones y han mutado en lo que, según los empresarios, se describe directamente como allanamientos.

Varios jóvenes entran en una tienda durante los disturbios por la condena a Hasél / EFE
Varios jóvenes entran en una tienda durante los disturbios / EFE

Ha habido destrozos y pillajes en tiendas de lujo de Paseo de Gràcia de Barcelona como Versace, Hugo Boss o Nike, pero también han sufrido otros negocios como el Decathlon de la zona de Portaferrissa u otros más pequeños y menos conocidos. Los restauradores, igual que entidades bancarias o inmobiliarias, situados en bajos comerciales del Eixample de Barcelona, han sufrido vandalismo.

Actuación de los Mossos

Los Mossos d’Esquadra han actuado. De hecho, a principios de la noche del sábado ya habían detenido a dos personas acusadas de entrar en las tiendas de lujo de la llamada Milla de Oro de la capital catalana.

El cuerpo de seguridad catalán, además, ha abierto una investigación para poder localizar a posteriori a los responsables de estos allanamientos igual que hizo en otra situación anterior. Llegó a identificar y detener a varios jóvenes que habían saqueado, precisamente, el mismo establecimiento de Decathlon del centro de Barcelona unos meses antes. En aquella ocasión, lo hicieron en los disturbios acontencidos tras la publicación de la sentencia del Supremo que condenó a los líderes del procés. Los agentes dieron con ellos al detectar cómo intentaban vender los productos sustraídos en internet.

Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno

El empresariado catalán no critica esta actuación, sus demandas se dirigen a las Administraciones Públicas, en plural. Exigen tanto a la Generalitat como al Ayuntamiento de Barcelona e incluso al Gobierno que atiendan sin mayor demora sus demandas.

Que sean más proactivos en frenar el vandalismo, los hurtos y los robos --cabe recordar que muchos de estos establecimientos sufren atracos reiterados por parte de las pequeñas bandas que actúan, principalmente, en la capital catalana y que han fijado nuevos objetivos ante la desaparición del turismo-- y que se lleve al terreno práctico las promesas de que se busca el equilibrio entre la salud y la economía al fijar medidas para evitar la expansión del Covid-19.

Flexibilizar las restricciones

En este sentido, dejan claro que los principales puntos de contagio no son ni los espacios comerciales ni de restauración. Recuerdan que si se cumplen todas las directrices marcadas por los gobiernos se consigue un espacio seguro en el que el empresario no se queda sin ingresos y, lo más preocupante, sin una previsión de cuándo los podrá recuperar. El ejemplo más claro de ello es Madrid, donde la evolución actual de la pandemia es parecida a otros territorios y hay más flexibilidad.

Las quiebras y liquidaciones de negocios hasta la fecha prósperos y con un modelo empresarial robusto, excepto para resistir el envite de la pandemia, ya han empezado. El mensaje empresarial es claro: o se escuchan sus reivindicaciones y se abre la mano, o la crisis económica será dura. Su situación es límite.