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Varios cruceros amarrados en el puerto de Barcelona / CG

Colau intenta frenar otra inversión turística: la terminal de MSC Cruceros

Barcelona en Comú presenta una propuesta en el Pleno del viernes para rechazar el proyecto si no se presenta antes un informe sobre su impacto ambiental y urbano

06.10.2017 00:00 h.
3 min

Ada Colau dificulta una nueva inversión turística. El grupo municipal de la alcaldesa, Barcelona en Comú, presenta este viernes en el Pleno una propuesta que pretende poner trabas a la nueva terminal que MSC Cruceros quiere construir en el puerto de la ciudad, un proyecto que todavía no ha sido aprobado por la Autoridad Portuaria.

La concejal y directora de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, sugiere que los estudios para cuantificar el impacto ambiental y urbano de la hipotética terminal F tienen que ser un requisito previo a la aprobación del proyecto. Sin los informes, considera, tiene que rechazarse la construcción.

Aunque el Pleno debe aprobar la propuesta para tirarla adelante, representa el primer paso para frenar la inversión de la naviera italiana. La compañía quiere consolidar Barcelona como su puerto base con una inversión de 9.000 millones de euros en los próximos años.

Estudio anterior 

De aprobarse el proyecto, se trataría de la octava terminal de la capital catalana. Una de ellas, la de Carnival, se encuentra ahora en construcción. Fuentes del Puerto de Barcelona indican que si ve la luz esta nueva instalación de MSC el plazo para tenerla es 2021, una vez agotada la legislatura.

Desde la Autoridad Portuaria recuerdan que ya hay estudios que analizan el impacto ambiental del puerto, como el presentado junto al plan de mejora de la calidad del aire a finales del año pasado, realizado por Barcelona Regional. En él, se atribuye al puerto el 1,5% de emisión anual del total de partículas en suspensión en Barcelona.

La ampliación del muelle

La construcción de la terminal de MSC Cruceros requiere una ampliación del muelle adosado. Sin embargo, fuentes del puerto indican que la reforma se llevará a cabo haya o no haya nueva terminal. “Lo que pretendemos impulsar con eso es precisamente que Barcelona sea el puerto base de los cruceros y no sólo de cruceristas de paso, que son los que no hacen noche en la ciudad y los que menos gastan”, aseguran.

El ayuntamiento tampoco apoya esta ampliación. Se ampara para ello en la saturación turística y en la necesidad de aliviar la presión en la capital catalana. El orden del día del último consejo de administración de la Autoridad Portuaria preveía la aprobación de esta reforma.

El consistorio pidió entonces que se retirara este punto porque no se había discutido lo suficiente como para darle luz verde; y finalmente no se trató. En el próximo consejo, el 25 de octubre, volverá a incluirse el asunto en el orden del día para aprobarse la ampliación del muelle adosado.

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