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María del Mar Raventós (d), presidenta de Codorníu, y Javier Pagés (i), consejero delegado de la compañía / CG

Codorníu 'marca paquete' con un cava a 175 euros la botella

El grupo se permite el lujo de ofrecer un “homenaje a la tierra y a la gente de la casa” con poca trayectoria comercial en un momento en el que la competencia se desangra en guerras intestinas

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Codorníu ha reforzado en los últimos años su perfil de abanderado del cava premium. Ha diversificado productos, sacado brillo a viejas referencias y ha actualizado sus artículos estrella --como el Anna-- y ahora se permite el lujo de lanzar una colección de primer nivel con género cuyo precio de venta oscila entre 80 y 175 euros, con muy pocas botellas en el mercado, el Ars Collecta.

Han elaborado 300 botellas de cava producido en las fincas La Pleta, chardonnay a 286 metros de altitud en la comarca del Segrià; La Fideuera, xarel·lo en el Alto Penedès de cepas de más de 25 años; y El Tros Nou, pinot noir en la Serralada de Prades, una de las zonas más frías de las 3.000 hectáreas de Codorníu en Cataluña.

La cúspide de la colección es el 456, una mezcla de uvas de las tres regiones cuyo número hace referencia a las vendimias del grupo del que sólo existen y existirán 1.000 botellas. Se han quedado en las bodegas 500 y las otras se han puesto a la venta en puntos tan exclusivos como la aspiración del producto.

Optimismo económico

“Es un homenaje a la tierra y a la gente de Codorníu”, asegura la presidenta de la compañía, María del Mar Raventós. Han destinado 10 años a su producción y ni siquiera piensan en el impacto comercial que tendrá. Su objetivo es diferente: la compañía marca perfil respecto a sus competidores. Les pasa la mano por la cara al presentar el autodenominado “producto más caro de la historia” del cava catalán como una declaración de intenciones, una posición de la marca que llega en un momento dulce para la compañía.

De izquierda a derecha: Juan Carlos Iglesias, Josep Monje, Carles Abellán, Nandu Jubany, Mar Raventós, Paco Pérez, Carles Gaig, Joan Bosch, Josep Maria González, Jordi Cruz / CG

Los resultados del ejercicio fiscal, que se cerró en verano, se presentarán tras la campaña de Navidad. La discreción es máxima en la compañía, ya que el consejo de administración los debe bendecir en enero, pero la cúpula se muestra optimista.

Las horas bajas del principal competidor

Todo ello se produce en un momento en el que su principal competidor, Freixenet, está en horas bajas. Las batallas intestinas por el control de la compañía entre la tercera generación de los Ferrer aún no están resueltas. Una parte de la familia intenta hacer caja con el negocio de cava y vino tranquilo, otra intenta consolidar su posición dominante y la tercera deja en el aire su decisión final, ya que valora al milímetro las posibilidades de éxito de ambas estrategias, sin que se alcance un acuerdo final.

El centro del debate, aunque oculto, es una estrategia que pasó por incrementar los volúmenes de venta. La brutal competencia por los productos más económicos, especialmente en el mercado internacional, propició un intento de viraje de la estrategia y llevó a reforzar en los últimos años los artículos premium, aunque la batalla accionarial ha dado al traste con esos esfuerzos.

Modernización de la compañía

Codorníu se la mira con mucha distancia. La extensa familia Raventós ya solucionó en su día la cuestión del reparto de la propiedad entre todo el clan. Se encuentran de vez en cuando en los viñedos y tienen definidos los códigos para que nuevos miembros entren a trabajar en el grupo, aunque la presidenta y el consejero delegado son de la familia. 

En un entorno en el que el consumo de alcohol ha bajado y han cambiado las reglas del juego por la irrupción de los millenials, la firma se intenta adaptar. Ha dado algunos palos de ciego, como arriesgarse con una campaña de Navidad con el lema No somos champagne, somos cava que fue criticada por el sector o la breve colaboración con el chef Jordi Cruz, cuyo testigo fue recogido por otro cocinero con estrella, Paco Pérez, que se ha implicado algo más en el grupo. De hecho, este jueves por la noche se encargó de una "vernissage-cena inspirada en las tres tierras que conforman el cava 456", según explicó la compañía, que ha reunido a los nombres más destacados de la gastronomía catalana (entre ellos el chef del Ábac, que mantiene una relación cordial con la compañía). Otra declaración de intenciones de Codorníu.