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Guillem Graell, director de marketing del grupo Codorníu Raventós, y Eli Figueres, enóloga de la bodega.

Codorníu, al contrario que Freixenet

La compañía de la familia Raventós quiere asegurarse el futuro con los productos ‘premium’ e inicia una ofensiva con una nueva línea para copar el segmento de los rosados

Cristina Farrés
6 min

Codorníu cerró 2015 con unos ingresos de 233,5 millones, una cifra que implica un crecimiento del 7% en facturación respecto al año anterior y tres ejercicios seguidos de incremento. La bodega de la familia Raventós vive un buen momento y, en lugar de centrarse exclusivamente en el reparto de dividendos, ha reforzado la inversión habitual en el grupo con seis millones de euros adicionales que se han destinado a desarrollar innovaciones, ampliar el equipo humano y mejorar las instalaciones.

Apuestan por la marca y centran su estrategia en asegurarse el futuro, y, para la compañía, estos planes pasan por consolidarse en el sector premium. Es una estrategia que trata de evitar lo que le ha ocurrido a Freixenet, un grupo en el que el grueso de las ventas es el producto económico, donde la competencia en precios se ha encarnizado, lo que ha reducido márgenes sensiblemente. 

Subir estándares de calidad

Codorníu no quiere luchar por hacer más volumen de ventas en el segmento bajo del mercado. Está saturado por los competidores, con sus propias luchas para copar cuota, y aseguran que, al final, los estándares de calidad no hacen ningún favor a la supervivencia futura de los productos. Piensan especialmente en el cava, el emblema de Codorníu, pero también en los vinos tranquilos que se comercializan en la firma.

Para alcanzar este objetivo, la firma dirigida por Javier Pagés ha preparado la estrategia de producto más ambiciosa de la compañía. Mezcla momentos en los que se busca un impacto en el sector, como el trabajo que se realiza en lanzar el cava más caro del mundo, con otras apuestas a largo plazo. Entre ellas, la presentación de una nueva gama de rosados premium con la que esperan liderar este segmento de mercado en España.

Tres nuevos rosados

Los rosados triunfan en todo el mundo. Han dejado de ser percibidos como un vino malo fruto de una mezcla entre blanco y tinto para ganarse un hueco. Y lo ha hecho con la pátina de exclusividad que ofrece triunfar especialmente en el mundo de la moda. Ahora, en los eventos VIP de medio mundo ya no sólo se sirven espumosos, los más premium deben ser rosados.  Codorníu lanza tres nuevos rosados al mercado

Codorníu ha tomado nota de la tendencia. Es más, ha echado mano de los estudios de la consultora especializada Wine & Spirit Research para ver cómo la previsión mundial es que el consumo de rosados avance el 7,7% hasta 2017, muy por delante del avance en el consumo de tintos y blancos que se sitúa en el 4,7%.

Nuevos consumidores

Parte de cuotas mucho más bajas, por lo que cualquier avance se puede llegar a sobredimensionar en una estadística. Lo que el sector destaca es que el crecimiento de estos productos se dan entre consumidores no habituales de vino. Queda pendiente romper la barrera de su feminización, algo que se hará vía marketing.

La bodega de los Raventós ha lanzado tres nuevos productos que empezará a vender en España pero también comercializará en EEUU, donde los rosados están mucho más aceptados. El director de marketing del grupo Codorníu Raventós, Guillem Graell, reconoce que el trabajo que se hace en el país es casi una “apuesta de creación de mercado”.

Tres nuevos productos

Para ello, cuentan con tres referencias nuevas con perfiles muy distintos. Dan un paso más en la aventura Anna de Codorníu en vinos tranquilos. Un año después de lanzar el primer blanco con este sello al mercado, un vino en el segmento alto pero que ha tenido una gran aceptación entre los consumidores, lanzan un rosado que se comercializará a 8,50 euros y está elaborado en un 90% por pinot noir y un 10% de uva trepat.

Raimat amplía su gama para la hostelería selecta con Vol d’Ànima, realizado con las variedades pinot noir y chardonnay que se ha elaborado por un método que desde el grupo aseguran que es revolucionario, ya que se han fermentado las variedades de uva antes del proceso de fermentación, en el precupaje. El precio de venta recomendado es de 7,40 euros.

El último vino de la estrategia de rosados que ha elaborado para Bodegas Bilbaínas es el primero de este perfil en Viña Pomal y se vende a 7,40 euros. Tiene un color muy tenue y una acidez muy baja y está hecho con dos de las variedades de uva más tradicionales de Rioja, un 70% de garnacha y el 30% restante de viura.

Ganar cuota

Los tres vinos ya están en el mercado. Para promocionarlos, Codorníu los llevará a las terrazas más de moda de las grandes ciudades de España. Además, en Madrid prepara una ruta con el nuevo Viña Pomal como leitmotiv.

El grupo espera que España gane también nuevos adeptos al rosado con las tres referencias.

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