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Imagen de la feria Expoelectric en Barcelona / CG

El coche eléctrico y la navegación automática descongestionarán la ratonera de Barcelona (III)

El automóvil compartido contribuirá, junto a las nuevas tecnologías, a mitigar el colapso circulatorio que vive la ciudad cada día

Ignasi Jorro / Rafa Mezquita
7 min

Menos coches, de todos e inteligentes. El tráfico rodado en Barcelona, que frecuentemente se convierte en una ratonera para los conductores que entran o salen de la ciudad, mejorará con los avances tecnológicos. Los expertos coinciden en que el vehículo eléctrico, el carsharing y la conectividad harán la circulación más fluida en la capital catalana.

Así lo ve Ferran Verdejo, gerente del Clúster de la Industria de la Automoción de Cataluña: "Hay dos factores que ayudan a combatir el exceso de coches de las calles: un transporte público mejor y el aumento del uso del coche compartido o autónomo".

"Entendemos, y trabajamos, para que el automóvil sea más eficiente, para que aumente la electrificación en toda la ciudad y los vehículos ganen funcionalidad", agrega.

¿A qué se refiere con más funciones? "Creemos que llegará un momento en el que tu coche --no tu móvil al entrar en una app o una web-- te dirá por sí solo si hay un atasco en la calle Aragón, por ejemplo. Él mismo girará y te guiará por otra ruta menos densa".

"El coche te vendrá a buscar y te dejará"

Una opinión similar expresa Alfons Perona, consultor y exdirector ejecutivo de la Fundación Racc. "Viene un modelo en el que habrá menos coches de propiedad. La gente usará más el automóvil compartido y el autónomo. En este último caso, el vehículo te recogerá por sí solo y te dejará en el lugar que necesites", explica.

"Se crearán aplicaciones que detectarán dónde hay sitio para aparcar en la zona azul. Si se hacen los deberes, los puntos de recarga eléctrica se multiplicarán", enumera Verdejo.

Estos avances tecnológicos solucionarán parte del tapón de tráfico de la Ciudad Condal, al menos en lo que se refiere a la circulación intraurbana. Quedará por resolver, por el momento, el alud diario de vehículos --el Servei Català de Trànsit (SCT) calcula que son cerca de un millón-- que entran diariamente a la ciudad.

El aumento del coche robotizado debería, opina el catedrático de Infraestructuras del Transporte, Mateu Turró, recortar las emisiones. Aun así, quedarán deberes sobre la mesa de los humanos.

"Soy partidario de cierta proactividad del conductor. La gente debería empezar a darse cuenta de que entrar en Barcelona y aparcar en la Rambla de Catalunya es un lujo. Y que lo debe pagar como tal". Dicho argumento no lo expone cualquiera: lo verbaliza Vicente Artigas, secretario general del Gremi de Garatges de Barcelona.

Uber y Cabify, un parche

Si la movilidad de Barcelona lo fía todo a la innovación, las soluciones actuales no son del todo satisfactorias. "Aplicaciones como Uber y Cabify no remedian el problema. No eliminan coches de la calzada y tienen problemas de encaje legal", recuerda Ricard Riol, presidente de la plataforma Promoció del Transport Públic.

Según este experto, "en la Rusia post-URSS y en la Argentina del post-corralito ya hubieron desregulaciones de facto del transporte rodado. La gente empezó a hacer de taxi con sus propios coches para ganarse la vida. ¿Les ayudó? Claro. ¿Mejoró la movilidad global? No", subraya Riol.

El mismo argumento desarrolla Mateu Turró. El también exdirector de Proyectos Urbanos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) hace hincapié en el modelo de ciudad. "Si queremos urbes tipo Estados Unidos, estas empresas de transporte sirven. Si el objetivo es desdensificar, hay que buscar otras fórmulas. El espacio es limitado y sólo cabe un número de vehículos determinado", constata. Uber y Cabify se han convertido en una solución para muchas personas que no confían al 100% en el sector del taxi.

Por mucho que sea así, las tecnológicas también saturan la calzada. Las grandes ciudades, como Barcelona se nutren cada vez más de coches eléctricos. Los taxis y su nueva competencia también lo están experimentando ¿Son la solución? No parece. "Continúa habiendo demasiados vehículos en la vía pública", coinciden los expertos consultados.

Avanzar en la semaforización, una solución

La solución final a la ratonera en la que se convierte Barcelona debeír incluir la señalización semafórica. El experto en movilidad y exdirectivo de TMB, Manuel Gómez-Acosta explica a Crónica Global que "la semaforización es vital para la circulación correcta por la ciudad". "Está programada según diferentes episodios, pero debe de avanzar más", indica. Como señala Gómez-Acosta, la solución podría estar en "avanzar en la tecnología que permite cambiar la semaforización según convenga".

A pesar de que Barcelona sigue siendo una jaula para el millón de coches que circulan por la urbe diariamente, se puede ver la luz al final del túnel: "Se ha avanzado mucho en 20 años, seguro que se sigue progresando y apostando por el transporte sostenible".

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