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Una chica bebiendo Coca-Cola / PEXELS

La Coca-Cola es un "chute" de calorías vacías

A pesar de que los refrescos reduzcan la cantidad de azúcares en su composición, los efectos sobre el cuerpo humano continúan siendo alarmantes

10.06.2019 00:00 h.
7 min

La lucha contra la obesidad y por el control de la ingesta de azúcar --sobre todo de los más pequeños-- ha puesto en alerta a la sociedad, que pide compromiso y responsabilidad a la industria de la alimentación. En especial, al sector de los refrescos y bebidas azucaradas, especialmente por su alto contenido calórico y por tener a los menores como unos de sus mayores consumidores. Y, a pesar de los esfuerzos de marcas como Coca-Cola para ser más "saludables", los expertos apuntan que no es suficiente.

Coca-Cola Iberia y Coca-Cola European Partners --las filiales de la marca con sede en España-- presentaron hace unos días algunos datos de su estrategia de sostenibilidad, en la que se incluye un apartado referente a la composición de sus productos. La marca asegura que ha logrado reducir un 17% el azúcar por litro de sus bebidas entre 2010 y 2018. Los nutricionistas no niegan que este descenso sea positivo pero indican que el "problema" no es solo la cantidad de glucosas en esta bebida --que sigue siendo excesiva-- sino también el tipo de caloría que se ingiere. Las conocidas como "calorías vacías".

Una comida acompañada con coca-cola / PIXABAY
Una comida acompañada con coca-cola / PIXABAY

¿Qué son las calorías vacías?

Las calorías vacías son aquellas que no aportan nada más allá de energía al organismo. Es decir, son las presentes en los productos que no contienen más nutrientes en su composición que los carbohidratos procedentes de la glucosa. El dietista y nutricionista Aitor Sánchez, autor del blog Mi dieta cojea, expone tres razones por las que la ingesta de este tipo de calorías es negativa: por una parte, es una forma de introducir en el cuerpo energía innecesaria; por otra, estos productos desplazan a otros en la dieta que aportan más nutrientes además de sacarosa y, por último, provoca reacciones adversas en nuestro cuerpo, ya que el metabolismo reacciona ante una cantidad desmesurada de azúcares.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el consumo de azúcar en la dieta no exceda el 5% de la ingesta calórica diaria, lo que equivale a unos 25 gramos aproximadamente. Coca-Cola estipula en su página web que su bebida original --la que no es zero ni light-- contiene 35 gramos de azúcar en cada 330 ml., lo que corresponde a 137 kcal. Es decir, que con una sola lata de esta bebida se supera la cantidad diaria recomendada. 

Efectos en el cuerpo

La doctora en alimentación y nutrición Laura Isabel Arranz explica que este tipo de refrescos son un "chute de azúcar puro" que "pone al cuerpo en una situación límite". ¿Qué ocurre en el metabolismo humano cuando se le insufla tal cantidad de glucosa en una sola toma? Que reconoce que hay un "pico" de glucemia y trabaja para contrarrestarlo mediante la generación de insulina, creada por el páncreas.

Varias latas de Coca-Cola / PIXABAY
Varias latas de Coca-Cola / PIXABAY

Arranz señala que es cierto que el cuerpo se siente más activo tras tomarse una Coca-Cola porque hay "un aporte energético importante", pero alerta de que esta sensación desaparece tan rápido como llega, ya que el sistema corporal trabaja para ello. Es común, por esto mismo, que aquellos que busquen mantenerse activos durante un periodo largo vuelvan a consumir otra bebida azucarada al poco de haber acabado la anterior, con la consecuente subida de azúcares en sangre, de nuevo. "Es un estrés endocrino continuo para el organismo", asegura.

Cambiar azúcar por aditivos

Otra de las informaciones destacadas por Coca-Cola en España es que el 55% de sus ventas provienen de bebidas light o sin calorías. Este tipo de productos no contienen azúcar sino que este componente es sustituido por edulcorantes en su composición, como ciclamato sódico, acesulfamo K y aspartamo --los tres presentes en Coca-Cola Zero--. Se libran, de esta forma, de la gran cantidad de hidratos de carbono que aporta la glucosa, pero esta variación tampoco es inocua para el organismo. Hay ciertos estudios nutricionales que apuntan a que un exceso de estos aditivos pueden acabar dañando el sistema digestivo, en concreto la flora gastrointestinal. 

Una máquina de vending de Coca-Cola / PIXABAY
Una máquina de vending de Coca-Cola / PIXABAY

Asimismo, la nutricionista y profesora de la Universidad de Barcelona explica que, a pesar de no estar introduciendo calorías en el cuerpo, el cerebro reacciona de manera similar a si así fuera, ya que no diferencia entre azúcar y edulcorante sino que "detecta el dulce" y reacciona en base a ello. Por ello apunta que existen investigaciones en las que se relaciona el consumo de bebidas bajas en calorías con la obesidad aunque, en este sentido, Arranz llama a la cautela: "También es posible que sea porque aquellos que toman refrescos de forma usual también tienen más posibilidad de tener una dieta deficiente y con exceso de carbohidratos", detalla, por lo que la causa no se puede enfocar en su totalidad al refresco. 

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