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La secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, en Mobile Networking Lunch, para apoyar la iniciativa de la 'Tech Spirit' / EP

La clase empresarial se agarra a la Tech Spirit Barcelona tras ver las orejas al lobo

Instituciones y empresarios reaccionan, después de la cancelación del Mobile, con la convicción de que deben recuperar “el tiempo perdido”

8 min

Aunar esfuerzos y ser conscientes de que la plaza de Barcelona en el mundo tecnológico sufrirá una enorme competencia. La clase empresarial catalana ha visto las orejas al lobo y ha comenzado a reaccionar, con una apuesta sin fisuras por la Tech Spirit Barcelona, la alternativa que se ha organizado en sólo unos días tras la cancelación del Mobile World Congress. Al margen de lo que suponga el evento, modesto, lo que cuenta, según las fuentes empresariales consultadas, es “la reacción, el hecho de que no se puede perder más el tiempo, y que todos los organismos, institucionales y del mundo económico, deben colaborar”.

Barcelona se ha consolidado como una plaza tecnológica, pero nada es para siempre, y la competencia en un contexto global es enorme. El acto de este domingo, en la Boqueria, en el Tech Spirit Lunch de la Mobile World Capital Barcelona --la comida que daba pie al MWC y que se ha adaptado con otro formato-- sirvió para mostrar que hay “músculo”, que se quiere pasar “a la ofensiva”, y dejar atrás “excusas” y “lamentaciones”. El propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, acudió al icónico mercado, junto con diversos consejeros, y también la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, junto al primer teniente de alcalde, Jaume Collboni. La iniciativa reunió a unos 300 participantes, entre autoridades, empresarios y el tejido tecnológico de la ciudad.

Diplomacia económica

La Tech Spirit Barcelona, que arrancó este domingo y se alargará hasta el 27 de febrero, ofrecerá más de 40 actividades con más de 60 conferenciantes y espacios a emprendedores para cultivar el networking, con la voluntad de mantener, con otra dimensión, lo que ha sido en los últimos años el certamen del 4YFN, que siempre es paralelo al MWC y que también se ha suspendido. “Lo que se quería es contar con los más de 100 inversores que se dan cita en Barcelona para ese evento y que estaban dispuestos a venir, tras la cancelación del Mobile”, aseguran fuentes de la organización.

Representantes de las principales instituciones de Cataluña y Quim Torra reunidos tras la cancelación del MWC / EFE
Representantes de las principales instituciones de Cataluña y Quim Torra reunidos tras la cancelación del MWC / EFE

Pero, ¿qué está en juego más allá de la Tech Spirit Barcelona? El presidente Torra reunió el pasado lunes a representantes empresariales y sindicales, además de las autoridades locales, del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputación de Barcelona. Desde la Fira de Barcelona, la Cámara de Comercio, Foment del Treball o el Círculo de Economía. “Quedó claro que, pese a las diferencia sobre quién aporta recursos, cómo se hace y con qué proyectos concretos, los esfuerzos ahora deberían ir en una misma dirección: Barcelona como punta de lanza para buscar oportunidades, con una mayor diplomacia económica --Telefónica y el Gobierno central son claves--, con más cuidado para que el enfrentamiento político no perjudique el crecimiento económico”, señala una fuente presente en la reunión.

Empujar al Govern de la Generalitat

“Es cierto que la cancelación del Mobile se debió a una causa ajena, del todo imprevista, como el Coronavirus, pero nos ha despertado para ver que Barcelona puede competir si se agrupan esfuerzos, si instituciones y representantes económicos vamos juntos”; asegura otra fuente que participó en la reunión.

Esa toma de consciencia es el punto “positivo” que han destacado diferentes responsables en los últimos días, como Jaume Collboni. La reunión, y la rápida reacción para organizar la Tech Spirit, con un papel destacado del emprendedor Miquel Vicente, presidente de la Barcelona Tech City, ha coincidido con una asunción de la realidad por parte del poder político catalán. En vísperas de unas elecciones autonómicas --antes o justo después del verano—, el independentismo sabe que deberá administrar la autonomía y que ya no puede “correr más riesgos”, como apunta una fuente del Ejecutivo de Torra. Ya no es una cuestión de los dirigentes de Esquerra o de Junts per Catalunya, sino que es asumida por el grueso del movimiento, que sabe que está en juego la suerte de empresas, de trabajadores y del futuro de la ciudad, motor de Cataluña.

Más allá de la retórica de la Cámara de Comercio

El clima ha cambiado, en parte por la llegada de nuevos actores, como Josep Sánchez Llibre al frente de Foment; Pau Relat, en la Fira, y Javier Faus, como presidente del Círculo de Economía. En otro plano se sitúa Joan Canadell, que dirige la Cámara de Comercio, pero, al margen de salidas de tono o de una retórica que sigue pasando por el “escándalo del déficit fiscal” y por los planes para reconducir la independencia, la institución quiere seguir esos iniciales pasos de unidad. Su representante en la reunión, la vicepresidenta de la Cámara, Mònica Roca, se pronunció a favor de negociar que se pueda alargar, más allá de lo que fija el contrato, en 2023, la presencia del MWC en Barcelona.

Y en eso están el Ayuntamiento de Barcelona y las diferentes instituciones. Pero con cierta calma, con más habilidad, con un contacto permanente con el hombre fuerte de la GSMA, la empresa que organiza el Mobile, John Hoffman.

Reforzar la ciudad

El peligro es que el papel conseguido por Barcelona se diluya, que el tejido tecnológico pierda fuelle, que el turismo apueste por otros destinos, que los inversores se desinteresen por la ciudad, más allá de las propias políticas del consistorio que dirige Ada Colau, en distritos como el 22@. “Habíamos pensado que Barcelona había ganado una guerra, y que ya estaba posicionada, pero ese puesto se logra con una lucha diaria, demostrando que lo merecemos”, señala una fuente institucional.

La Tech Spirit Barcelona debe ser “la primera muestra, aunque modesta”, de esa reacción, según sus organizadores, para que Barcelona mantenga y refuerce su potencia. Pero, como ocurre en otras circunstancias de la vida, se trata de un paso que ha llegado tras ver las orejas al lobo, después de muchos años de bloqueo institucional, de proyectos políticos que han generado división y frustración.