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Javier Faus, presidente del Círculo de Economía

El Círculo de Economía reclama que Cataluña deje de estar cautiva por el independentismo

El lobby empresarial emplaza a realizar las reformas económicas estructurales que necesita España, a partir de los fondos europeos con Cataluña como punta de lanza

7 min

Un golpe en la mesa. Esa es la expresión de algunos miembros de la Junta del Círculo de Economía, que se ha pronunciado con rotundidad en un momento crítico para Cataluña y para el conjunto de España. El lobby empresarial, que preside Javier Faus, ha reclamado que Cataluña deje de estar cautiva por el bucle independentista y que se aproveche la oportunidad que representa el acuerdo europeo, con un fondo de 140.000 millones de euros para España, para realizar las reformas estructurales que se necesitan, con Cataluña como punta de lanza de ese proceso.

La nota de opinión del Círculo de Economía, que llega después de una situación interna complicada para el lobby empresarial, señala que Cataluña “ha perdido el tiempo” en los últimos años, y que eso se ha notado en la economía catalana. El debate independentista, junto a otros factores, como la falta de un modelo de financiación más estable y ágil, ha derivado en una pérdida de competitividad para la autonomía, respecto a Madrid, pero también respecto al conjunto de la economía española. Ello se comprueba con un menor crecimiento en la renta per cápita.

Javier Faus en las últimas jornadas del Círculo de Economía / EP
Javier Faus en las últimas jornadas del Círculo de Economía / EP

Cooperación y ayua mutua

“Cataluña no se puede permitir seguir cautiva de una parálisis política que tiene consecuencias en múltiples dimensiones de la vida del país, y también en la económica”, señala la nota, que insiste en la necesidad de “cooperar” por parte de todas las administraciones y entre el “sector público y el sector privado”. Lo que pide el Círculo es un nuevo periodo en el que se tenga claro que la prioridad es la salida de la crisis, con una ayuda mutua y también con correcciones institucionales importantes, como la necesidad de abandonar “el centralismo”.

Señala que la apuesta hace unas décadas por el corredor del mediterráneo hubiera supuesto ahora un punto de partida distinto y mejor. Por ello, insiste en que las ayudas europeas deben servir como un acicate para transformar la economía española, con una mayor incidencia en la transición energética y en la transformación digital, y con Cataluña como abanderada, dejando atrás el debate que ha planteado el independentismo en los últimos años.

Supervisión europea

La apuesta por el futuro de la economía española es contundente. Como otras instituciones, señala que el acuerdo del Consejo Europeo debe ser un estímulo para dar un salto de calidad, y aprueba que exista una supervisión por parte de Bruselas, al rechazar que se trate de una “cesión de soberanía”. Al contrario. La considera como un nuevo equilibrio de poderes, en un proceso de construcción europea, por el que el Círculo de Economía apostó desde su fundación a finales de los años cincuenta.

Pero la parte sobre lo que ocurre en Cataluña es dura y abandona lo que en algunos medios políticos y económicos han entendido en los últimos años como “ambigüedad”, o “equidistancia”. Fue Mariano Rajoy quien lo recriminó al lobby empresarial en las jornadas de Sitges de 2017, a las puertas del referéndum de independencia. Ahora el mensaje es concluyente, con una apelación al próximo gobierno de la Generalitat que salga de las urnas: “El Gobierno que salga elegido en las próximas elecciones al Parlamento de Cataluña debe priorizar la recuperación social y económica desde una perspectiva a medio y largo plazo”. Y, por tanto, “la Generalitat debe abandonar las luchas internas y poner en marcha una política económica dialogante, realista y previsible”.

Advertencia a la Generalitat

Ese cambio de actitud, que Javier Faus pidió directamente al vicepresidente de la Generlaitat, Pere Aragonès, en su intervención la pasada semana en el Círculo de Economía, conllevará “confianza para atraer y retener inversiones y talento, en un entorno fiscal como mínimo competitivo a nivel estatal, y que lo haga de la mano de la iniciativa privada”.

El mensaje a Aragonès es ahora también directo, porque, tras lanzar un plan económico de 30.000 millones, que se desea recibir a partir de los fondos europeos, el Círculo de Economía señala ahora en su nota de opinión que España no dará nada por hecho a Cataluña, "como Europa no lo dará a España, y, por tanto, desde Cataluña se deberán hacer los deberes y presentar proyectos concretos de excelencia que meriten los recursos”.

Sin partidismos

El Círculo va más allá en la necesidad de aprovechar los recursos europeos y pide crear una agencia independiente que pueda evaluar los proyectos que se presenten, para que tengan la mayor calidad y encuentren financiación. Se trata de seleccionar esos proyectos sobre la base de “objetivos y de competencia técnica, no partidistas”.

Y el mensaje para Cataluña es optimista, al considerar que las bases están y que el tejido productivo tiene un gran potencial. A juicio del lobby empresarial, “tiene una oportunidad única para poner las bases de una economía catalana más industrial, digital, productiva y sostenible, que garantice más bienestar y más oportunidades para todos en el futuro”.