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Francisco Pérez, director del IVIE, en el Círculo de Economía, con su presidente, Javier Faus, Jacint Jordana y Enric Juliana / CdE

¿Puede sobrevivir una España de tres velocidades?

Las diferencias entre autonomías respecto a los servicios sociales que prestan pueden llevar al colapso del país, según apuntan los expertos en un debate en el Círculo de Economía

8 min

Autonomía, pero no diferencias en cuanto al gasto público por habitante. Autonomía, pero también equidad. ¿Qué ocurre con el Estado de las autonomías en España? El Círculo de Economía, dentro del ciclo que ha organizado sobre los retos para mejorar la productividad en España, reflejó este martes el problema territorial que, sin reformas, puede llevar al colapso en función de la intensidad de la crisis provocada por la pandemia del Covid. La cuestión es que se ha puesto en marcha una dinámica a tres velocidades con la existencia, en la práctica, “de tres Estados de bienestar”, según Francisco Pérez, catedrático emérito de Análisis Económico en la Universidad de Valencia y director de investigación del IVIE, el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.

Francisco Pérez debatió con Jacint Jordana, catedrático en Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra y autor del libro Barcelona, Madrid y el Estado (Catarata), sobre las disfunciones del Estado autonómico, que necesita reformas que la “confrontación política” impide, porque las direcciones de los principales partidos solo miran “a corto plazo” y ven las posibles ganancias de esas reformas a medio y largo plazo, en palabras de Pérez.

"Se pensaba en Alemania y se viró hacia Francia"

El problema es el propio modelo. ¿Qué se pretendía en la Transición? Jordana señaló que en los años 80 España caminaba de forma clara hacia un Estado netamente federal, con Alemania como gran referencia. Pero la lucha contra ETA y los casos de corrupción, el propio curso político dirigido por las élites, viró el Estado hacia el modelo francés, con una consecuencia clara y es un errático funcionamiento del Estado de las autonomías. “Se pensaba en Alemania y se giró hacia Francia”, según Jordana.

Francisco Pérez, director del IVIE, en el Cercle d'Economia, con su presidente, Javier Faus / CdE
Francisco Pérez, director del IVIE, en el Cercle d'Economia, con su presidente, Javier Faus / CdE

Francisco Pérez desgranó las diferencias internas, al señalar que “la descentralización en España se llevó a cabo con el compromiso de buscar el equilibrio en el país; pero ahora es necesario nivelar los recursos de las comunidades autónomas para conseguir una igualdad de oportunidades”.

Entre las comunidades forales, País Vasco y Navarra, y el resto de comunidades de régimen común existen diferencias abismales. Las forales tienen un 60% más de recursos públicos por habitante, y el cupo, la parte que pagan a la administración central, “es una broma”, en palabras de Pérez.

Un modelo de financiación agotado

Pero el problema también se centra en las comunidades de régimen común, “con diferencias de hasta un 30% entre ellas”, con Madrid, como la comunidad más rica, pero que, en cambio, es de las que destina menos recursos para los pilares del Estado de bienestar, mientras que autonomías como Extremadura realizan el mayor esfuerzo público. ¿Qué ha sucedido?

Uno de los problemas es el modelo de financiación autonómica. El vigente, con muchos parches, se acordó en 2009, y se debía haber revisado en 2014. Con los cambios que ha ido introduciendo el Gobierno central, y con la crisis económica que se inició en 2008, todas las costuras saltaron por los aires. Pérez señaló que comunidades como la valenciana, que están diez puntos por debajo de la media, contribuyen, sin embargo, con sus recursos al conjunto de las autonomías. Y otras que están por encima de esa media reciben recursos de la bolsa común.

Poder autonómico real

La perversidad del sistema es que, aparentemente, existe una autonomía por parte de las comunidades, pero es el Gobierno central el que controla el modelo. “Hay opacidad, no se explica el por qué ni el cómo se deciden los objetivos de déficit, que se restringe para las autonomías, pero no para la Administración central, y se interioriza que es el Gobierno central el que decide, cuando se trataría de acordarlo con las autonomías, porque todas son administraciones públicas”.

El reequilibro es necesario, apuntaron Francisco Pérez y Jacint Jordana, pero con la paradoja de que las comunidades autónomas deben asumir una mayor responsabilidad en los ingresos, y con un papel distinto por parte del Gobierno central, que es incapaz “de permitir que todos los gobiernos autonómicos, entre ellos, celebren reuniones para discutir y coordinar políticas, como sí ocurre en Alemania”, según Jordana.

La batalla por las inversiones

El camino que debe recorrer España, a juicio de estos dos expertos, pasa por un “reequilibrio del poder” para que la Comunidad de Madrid no centralice los servicios del Estado, para que se genere “un mayor dinamismo económico en todo el territorio”, según Francisco Pérez. Unas tesis que defendió Javier Faus, como presidente del Círculo de Economia.

El peligro es que, si se intensifica la crisis económica, estalle el conflicto social en aquellas zonas que se consideren “perdedoras” del sistema. Es el caso de algunas partes de Andalucía, con casos como el de Jaén en estos últimos días, según apuntó Enric Juliana, director adjunto de La Vanguardia. El motivo es la inversión del Estado, a través del Ministerio de Defensa, en Córdoba. Se trata de la ubicación de la futura base logística militar del Ejército, que podría generar más de 1.600 empleos, en su mayoría civiles. La inversión en Córdoba ha provocado un choque en el PSOE de Jaén, que aspiraba a recibir el proyecto en la provincia, con el PSOE de Córdoba.

Habrá una competición por cualquier inversión, según Juliana, que puede poner patas arriba todo el modelo autonómico si no se abordan las reformas pendientes.