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Netflix es una de las plataformas que no tiene cine para adultos, pero sí 'subidas de tono' / CG

¿Dónde acabó el porno televisivo en la era de Netflix?

Las grandes plataformas tienen películas para adultos, pero esconden su venta y las excluyen de las campañas de marketing para salvaguardar su imagen de 'familiares'

14.05.2018 00:00 h.
9 min

¿Dónde acabó el porno televisivo en la era de Netflix? Mucho ha llovido desde 2005, el año en el que Canal + dejó de emitir en abierto y, con ello, se acabaron las películas subidas de tono por las que muchos españoles pagaban y otros se pegaban a la pantalla tratando de adivinar cada lance de la acción. Desde entonces, ¿qué fue del cine para adultos en televisión? ¿Han migrado todos los fans a Pornhub y otras páginas web?

"El porno en televisión no se puede emitir en abierto por ley. Dicho lo cual, hay plataformas para SmartTV que tienen determinados títulos o escenas que se pueden adquirir. Pero las compra poca gente. Dan cierto dinero, pero es un nicho muy segmentado", explica el actor y productor Conrad Son. En efecto, preguntadas por su oferta y cómo la comercializan --y cómo protegen a los menores para que no la vean--, ninguna de las grandes de la telefonía más televisión ha contestado a las preguntas de este medio. Una plataforma de cine en casa ha llegado a amenazar veladamente a este medio si su nombre figuraba en el artículo. "Somos una empresa familiar", ha defendido, pese a tener pornografía en oferta.

¿Dónde se metió el porno en televisión?

Ante el silencio de las principales operadoras, ¿donde acabó el porno en la era de Netflix y el iPhone? La mayoría de empresas ofrecen un puñado de vídeos para adultos en sus taquillas, con precios sobre los cinco euros por título. Vodafone TV presume discretamente del canal Dark bajo suscripción por cero euros. El dial se convierte en Dorcel TV de 0:00 a 4:00 de la madrugada y emite contenidos para adultos del productor francés Marc Dorcel. Este operador tiene incluso un paquete X y un canal de suscripción: Hustler TV, que también ofrece Ono.

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Escena de 'The Deuce', una serie con contenido subido de tono / HBO

En el resto funciona de forma similar. Algunas operadoras tienen contratado el canal Playboy por un precio muy superior a los anteriormente citados. Otras venden títulos de forma selectiva por precios que rondan los cinco euros, pero no disponen de un dial específico. Con lo que respecta a Netflix, HBO o Filmin no cuentan este tipo de contenidos entre sus ofertas, pero sí con series subidas de tono como The Deuce.

"La TV apenas copa el 5% del pastel"

Este abanico semioculto para el consumidor no parece que dé dinero. ¿O sí? "Creo que el porno en televisión copa apenas el 5% del total del pastel. Lo que se mueve ahora son los tubes de internet, que pertenecen a grandes productoras, y las plataformas de VOD (Vídeo bajo demanda, por sus siglas en inglés) como Manyvids", explica Son. "Estos últimos facilitan mucho el trabajo, pues son como un gran almacén. Tú eres un productor que no te quieres preocupar de distribuir. Pues haces tu cinta, la cuelgas en una web VOD y la gente la compra. Te quedas el 60%. Ellos, el otro 40", aclara.

Todo ello, ¿es competencia para colosos como Pornhub, que presume de 80 millones de usuarios únicos al día con una oferta gratis? "Claro. En los países latinos como España hay poca cultura de pagar por contenidos. Pero en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido o Alemania sí se paga más por ver un título. Es una cuestión cultural", agrega la estrella del porno. Hay más. Pornhub, Redtube o Xvideos ofrecen todo gratis. Pero son escenas antiguas o cortes de películas que, después, se compran en páginas VOD. No significa que lo gratuito lo esté matando todo", razona Son.

"Hoteles y gente que 'pasa' de internet"

Una versión similar aporta Pablo Ferrari. Este actor porno español explica que las plataformas para SmartTV continúan ofreciendo contenidos para adultos porque da dinero. "Aunque internet y el móvil se lo coman casi todo, la pequeña pantalla conserva nichos de mercado muy determinados". ¿Cuáles? "Gente mayor que está en casa y no sabe, o no quiere, conectarse a internet. Viajeros de negocios que pernoctan en un hotel y quieren un rato de onanismo. De hecho, está demostrado que los hoteles de EEUU facturan más si su TV por cable tiene contratado el canal para adultos", ilustra.

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Pablo Ferrari, en una escena grabada para la productora y distribuidora Cumlouder / CG

¿Cómo afecta a este actor y productor el hecho de que páginas web monstruo se hayan quedado con la mayoría del pastel de la pornografía? "El cine para adultos vive una gran revolución cada cuatro o cinco años. Cuando salieron los tubes, todo el mundo pensó que lo gratis nos mataría. No fue así. Estamos viendo que son plataformas con un montón de tráfico que sirven para canalizar usuarios hacia otras páginas donde la gente sí paga", razona Ferrari. ¿Puede pues un pequeño actor o director español crear su plataforma y competir? "No. Sólo los grandes son capaces de mantener una estructura de empleados: intérpretes, maquilladores, estilistas, localización y demás. Del amateur no se vive: es una leyenda", remacha Ferrari.

"La TV ha perdido la batalla"

Desde Interselección, una pequeña productora de cine para adultos, son menos optimistas. "La televisión ha perdido la batalla, eso está claro", razona su director general. "Mirar porno es un acto íntimo. Se hace en casa, con un ordenador, móvil o la pequeña pantalla. Y en esta oferta, los dos primeros están ganando", agrega el directivo. La victoria se la aseguran, añade, mediante los llamados tubes --páginas como Redtube y demás-- que aseguran muchísimo tráfico que se puede monetizar. "Se factura de dos maneras. Uno, anunciando lencería o productos para adultos a los millones que entran diariamente buscando ver una escena. Y dos, redirigiéndoles a sus propias plataformas de pago", explica.

Así pues, si la televisión perdió la batalla del porno, ¿fueron los internautas derrotados en la guerra por la libertad de elección en la red? "Sí. Internet es propiedad de AEBN, Adult Empire o Hotmovies. Éstas tienen su canal de streaming gratis para captar al navegante. Una vez lo controlan, lo redirigen a sus plataformas de vídeo bajo demanda para que paguen". No todos pican, claro está. "Pero si la conversión es de un 3% ya es rentable. Porque los tubes generan una brutalidad de tráfico al día", agrega. ¿Qué supone todo ello para él? "Que los pequeños apenas podemos producir, pues los tubes nos roban el contenido. No tenemos protección gubernamental. Nos pasamos el día pidiendo que eliminen escenas que nos costaron dinero producir. Y, por otro lado, los grandes se lo comen todo. Sin contar el control para menores. Si en la TV la el cine X estaba limitado, ¿quién lo vigila en internet?", remacha el productor.