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El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, junto al líder de Cepyme, Gerardo Cuerva (i), la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (2d), y el presidente de ATA, Lorenzo Amor (d) / EP

La unidad de la CEOE se resquebraja por el acuerdo laboral

Foment del Treball, Ceim, Anfac y Asaja se abstienen en la cúpula de la patronal al avalar el pacto que Garamendi ha cerrado con el Gobierno, CCOO y UGT

6 min

El acuerdo laboral que ha cerrado el Gobierno con los agentes sociales para matizar la reforma laboral de 2012 ha erosionado la unidad de CEOE. El presidente de la organización empresarial, Antonio Garamendi, se topó con los recelos de los miembros de mayor peso en los encuentros del comité ejecutivo y de la junta directiva que se celebraron durante la mañana, convocados para exponer los avances alcanzados en la negociación con CCOO y UGT. El pacto finalmente se ha cerrado, pero con discrepancias internas por la parte empresarial.

Garamendi no logró resolver las dudas que los dos grandes socios de CEOE plantearon sobre las líneas de acción que implicarán cambiar el Estatuto de los Trabajadores. Los dos principales miembros de la patronal se han desmarcado de la nueva normativa. Se trata de Foment del Treball, la organización presidida por Josep Sánchez Llibre, y la Confederación Empresarial de Madrid (Ceim), encabezada por Miguel Garrido de la Cierva.

La importancia de la letra pequeña

Las alegaciones de los dos vicepresidentes de la organización empresarial han sido compartidos por otros dos sectores de actividad que igualmente tienen un peso destacado en la cúpula. Se trata de la patronal del motor Anfac y la de agricultura, Asaja. En línea con las dos territoriales, sus miembros alegan que sin conocer la letra pequeña de los cambios que se quieren aplicar en la norma laboral marco del país no se podrán pronunciar al respecto.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi / EP
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi / EP

Las discrepancias con el acuerdo que ha cerrado Garamendi se dan en la prevalencia de los convenios generales y por la fórmula con la que se ha abordado la excesiva temporalidad que reconocen que se da en las contrataciones. En el primer caso, las patronales que han ratificado su abstención en el seno de CEOE aseguran que el presidente y su equipo de confianza han sido incapaces de detallar cómo se darán estos cambios.

Dudas sobre los convenios

Recuerdan que los convenios de empresa son mejores que los estatales o sectoriales, porque esta es la base que se usa en la negociación. Además, apuntan a que la prohibición de usar acuerdos laborales distintos a los de la empresa de referencia en las subcontrataciones abre un escenario de inseguridad jurídica.

Piden tener el redactado final del nuevo Estatuto de los Trabajadores para abordar los casos donde esta translación no es directa. Es decir, donde el outsourcing se produce en sectores de actividad completamente diferentes.

Cómo acabar con la temporalidad

En cuanto a la temporalidad, hay unanimidad en apuntar que “no se debe limitar con la eliminación de tipos de contrato”. Se pide estudiar “estímulos y rebajas” fiscales que fomenten la contratación indefinida, especialmente en sectores que han sufrido de forma destacada durante la pandemia, como son todos los servicios relacionados con la actividad turística (donde incluyen la restauración).

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño / EP
La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño / EP

El empresariado reclama más flexibilidad en el mercado laboral para acabar con la “precariedad y volatilidad” que existe en el país, y que ayer mismo fue denunciada por la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. Pero discrepan en que fomentar los contratos formativos para los jóvenes y acabar con ciertos tipos de temporales sea el camino que estimule las contrataciones indefinidas.

Tramitación en las Cortes

Foment, Ceim, Anfac y Asaja también han mostrado sus dudas en que el acuerdo marco que ha sido ratificado por el Gobierno, CEOE, CCOO y UGT se mantenga en el tiempo. Recuerdan que el cambio en el Estatuto de los Trabajadores deberá pasar por el Congreso de los Diputados, y que la tan ansiada letra pequeña, la que marcará de verdad el perfil del mercado laboral español de la salida de la crisis Covid, deberá incluir los cambios que el actual equilibrio parlamentario que han conseguido PSOE y Unidas Podemos considere.

De entrada, dejan claro que la oposición del PP es más que esperada, al ser el autor de la normativa que ahora se intenta modificar. “Se trata de un acuerdo que se ha cerrado demasiado deprisa, de forma demasiado precipitada y con presiones”, señala uno de los empresarios que han participado en la negociación.

Presión del Gobierno

En este sentido, afirma que el Gobierno ha tensionado la negociación, que se ha prolongado en jornadas maratonianas, para que se cerrase antes de Nochebuena. Plantea una cuestión que se ha repetido en los últimos días en ámbitos tanto políticos como económicos: “¿Es solo por la foto?”.

Las fuentes consultadas coinciden en dejar claro que el liderazgo de Garamendi no está cuestionado en la negociación laboral. Con todo, sí que sufre la unidad dentro de CEOE. Uno de los retos del presidente patronal será recuperarla en 2022.