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Francesc Rubiralta, presidente de Celsa.

Celsa: la banca pondrá la lupa al plan industrial para conceder más crédito

Las entidades buscan a un experto para que revise la hoja de ruta que la familia Rubiralta les ha entregado para conseguir mejores condiciones para una deuda de 2.700 millones

4 min

El plan de refinanciación de la siderúrgica Celsa es la operación más importante que se aborda en estos momentos en Cataluña, ya que el pasivo total alcanza los 2.700 millones de euros. Para conseguir un proceso tranquilo, la familia Rubiralta planteó en febrero iniciar las negociaciones con la banca acreedora, la tercera en seis años. De forma sorpresiva en una operación de estas características, las entidades han decidido iniciar el proceso con una revisión exhaustiva del plan industrial que deja en un segundo plano el apartado financiero.

“Es una opción mucho más lógica”, indican fuentes del sector que conocen los pormenores de la negociación. Los Rubiralta ya entregaron el plan de negocio al pool de entidades que participan en la refinanciación: Banco Sabadell (360 millones), BBVA (360), Santander (350), Caixabank (300), Bankia (215), Popular (205) y Abanca (140). Entre ellos poseen el 70% de la deuda.

Búsqueda de un asesor externo

Las entidades que actúan como agentes coordinadores buscan ahora a un asesor externo experto en el sector para revisar la hoja de ruta del gigante del acero.

De entrada, las entidades han hecho llegar a los Rubiralta que su previsión de avance del negocio, del precio de la materia prima, de los ajustes de costes o la evolución de los beneficios antes de impuestos (Ebitda), entre otros, es “bastante realista”. Por lo que son optimistas en alcanzar un acuerdo antes del la fecha límite, fijada a finales 2017.

Continuidad de las plantas, no del personal

Los mismos interlocutores avanzan que el nuevo plan de Celsa contempla la continuidad de todas las factorías de la compañía en España. La dieta a la que se deberá someter el gigante siderúrgico se centrará en ganar competitividad y en nuevos recortes en el capítulo de personal que se deben detallar en los próximos meses.

Los Rubiralta ya han abordado reestructuraciones de plantilla con relativa “paz social”, tal y como han reivindicado ante la banca acreedora. Celsa ha rebajado sueldos en todo el grupo --“incluso de los directivos”, añaden las fuentes consultadas--, ha despedido y prejubilado a buena parte de la plantilla (casi un millar de personas) y ha modificado los turnos en los centros de trabajo para ganar agilidad.

Actualmente cuenta con una plantilla de 6.700 empleos directos y da trabajo a otras 2.000 personas de forma indirecta, según fuentes oficiales del grupo.

Sin quitas

Del apartado económico, lo único que la banca tiene claro en este momento es que no existe la necesidad de aplicar quitas a los 2.700 millones de pasivo. Consideran que el negocio de Clesa presenta suficientes credenciales para hacer frente a la totalidad de la deuda, algo que choca con los intereses iniciales del holding con sede en Castellbisbal (Barcelona).

La cúpula también ha puesto sobre la mesa transformar parte del pasivo en acciones de la siderúrgica, otra opción que no gusta a los acreedores.

Competencia desleal desde China

El principal problema del gigante catalán es la competencia de la producción siderúrgica en China, a la que acusan de desleal por el dumping que aplican para ganar cuota de mercado que tiene atemorizado el sector.

La nueva refinanciación perseguía soltar lastre en deuda o conseguir condiciones más favorables para la compañía a la hora de devolver el pasivo, contraído en la etapa expansiva impulsada durante los momentos de bonanza económica.

Expansión del Ebitda

La gran baza con la que juega es que a pesar del difícil entorno, el grupo ha logrado que su Ebitda crezca en los últimos ejercicios: alcanzó los 127 millones en 2013, subió a los 150 en 2014 y el año pasado se situó en 180.

La previsión del ejercicio en curso es alcanzar los 275, por lo que con condiciones económicas más favorables su futuro estará asegurado. La banca también persigue este objetivo, pero primero quiere comprobar que no hay gato encerrado en la prospección de negocio.