Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex / EP

Cellnex vende 3.200 torres en Francia para cumplir con el regulador local

La empresa acuerda la operación con Phoenix Tower International en el marco de la compra de Hivory, cerrada el pasado mes de octubre

2 min

Cellnex ha anunciado el cierre de un acuerdo con la estadounidense Phoenix Tower International (PTI) para la venta de 3.200 emplazamientos de telecomunicaciones en Francia, que forma parte del compromiso acordado con las autoridades galas de competencia en el marco de la compra de Hivory.

En virtud de este pacto, PTI tomará el control de dos paquetes de torres en Francia, incluidas hasta ahora en la cartera de la compañía española. Por un lado, se hará a título individual con unas 1.225 antenas mientras que el resto las comprará a través de la alianza que mantiene con la empresa local Bouygues Telecom.

Compromiso de competencia

En ambos casos, los emplazamientos están ubicados en zonas muy densas del país vecino, lo que ha llevado a que fueran incluidas en el plan de desinversiones que Cellnex acordó con la Autoridad Francesa de la Competencia para que ésta diera el visto bueno a la adquisición de Hivory, cerrada el pasado mes de octubre.

“Ambos acuerdos refuerzan la lógica del modelo de negocio basado en la gestión neutral e independiente de las infraestructuras de telecomunicaciones y, por tanto, representan un paso más en la consolidación de este modelo en Francia y en Europa", ha declarado Àlex Mestre, viceconsejero delegado de Cellnex, a través de un comunicado de la compañía.

Ventas pendientes en Reino Unido

La operación de Hivory supone la compra de unas 10.800 torres de telecomunicaciones en Francia, a la que están asociadas inversiones superiores a los 5.200 millones de euros, lo que hace que Cellnex tuviera una posición dominante en determinadas zonas del país.

Cellnex deberá igualmente vender algo más de 1.000 emplazamientos en Reino Unido para poder cerrar la compra de activos de CK Hutchison en territorio británico y completar así la operación más voluminosa de su historia, valorada en 10.000 millones de euros.