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La C-25, una de las principales carreteras que gestiona la concesionaria Cedinsa / TERRITORIO

Los motivos de la batalla empresarial en Cedinsa

La banca acreedora es por ahora paciente con la pugna entre Comsa, Copcisa, Copisa y FCC que ha paralizado de rebote las refinanciaciones de estas compañías

3 min

La batalla empresarial en la concesionaria de autopistas catalana Cedinsa ha provocado que no se pudiera celebrar la junta extraordinaria de accionas de este miércoles. Los ejecutivos de Comsa Corporación, Copcisa, Copisa y FCC han declinado asistir al encuentro y desde la propia compañía se indica que lo más probable es que también pasen de la segunda convocatoria prevista para esta mañana.

La tensión es patente en la compañía por el intento de Copisa y FCC de vender sus respectivas participaciones en Cedinsa (del 22% y 34%) al fondo Meridiam, y del 22% que controla Comsa a Mirova (Natixis) y PGGM. Operaciones que se enmarcan en sus respectivos procesos de refinanciación de deuda y que han chocado con las pretensiones de Copcisa.

Derecho de compra preferente

El grupo controlado por la familia Carbonell activó a mediados de diciembre su derecho de compra preferente sobre el paquete accionarial de Comsa, controlada por los Miarnau. Cuestión que ha empantanado todas las operaciones.

Esta última argumenta que no se puede segregar Cedinsa del grupo de participadas con la que pretende hacer caja y compensar pasivo. Copcisa, que legalmente tiene derecho a ello y que su aún socio ha incumplido los 60 días de plazo máximo para formalizar el traspaso.

Presión de Copisa y FCC

No hay diálogo entre Jorge Miarnau y Eloi Carbonell, los dos máximos ejecutivos de sus respectivas compañías. Se han amenazado con interponer demandas cruzadas para que la situación se desencalle en plaza judicial, aunque no han ido más allá. Cuestión que da alas para pensar que se conseguirá avanzar de algún modo en las próximas semanas.

Presionan para que así sea tanto la familia Cornadó como los gestores de FCC, los empresarios que motivaron la convocatoria de la junta extraordinaria para intentar forzar una negociación. Y es que no está sólo en el aire el futuro de Cedinsa, las constructoras necesitan cerrar sus respectivos procesos de refinanciación.

Banca acreedora

Aún disponen de cierto margen para ello. La banca acreedora, que no quiere asumir más activos no rentables en balance y que está expuesta en varias de estas compañías, es por ahora paciente.

Fuentes conocedoras de las compañías aseguran que este panorama se mantendrá como mínimo hasta verano. Disponen de un trimestre para desencallar la batalla empresarial que se brinda en Cedinsa.