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Cataluña ha perdido más de 4.700 oficinas bancarias desde la crisis de 2008

Las fusiones y los ERE de grandes compañías financieras son las principales causas del descenso de puntos de atención al público en el sector en el último año

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La reestructuración del sector bancario tras la caída de Lehman Brothers ha reducido de forma drástica el número de oficinas en toda España. Cataluña está lejos de ser la excepción a esta realidad, ya que desde que comenzara la crisis económica, en 2008, ha perdido 4.773 establecimientos de atención al cliente de compañías financieras. En el último año, las principales causas del descenso han sido las fusiones y los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) de grandes grupos bancarios. 

Los datos que maneja el Banco de España muestran que Cataluña cuenta con una red de 3.375 oficinas de bancos y cajas de ahorros en el territorio, el número más bajo de estos establecimientos desde 1976, según adelanta La Vanguardia. La comunidad autónoma catalana es la que refleja el mayor impacto en la presencia de empresas financieras a pie de calle de todo el país ya que, entre otros detalles, era el territorio con mayor número de cajas de ahorros antes de la crisis.

300 oficinas menos en el último trimestre

Solo en el tercer trimestre de 2019 --últimos datos conocidos-- Cataluña ha perdido 314 entidades de depósito. Esta tendencia a la baja también se refleja en los datos nacionales, ya que en este mismo periodo se cerraron 533 sucursales bancarias en todo el país.

Si se aúnan las clausuras de todo el año (hasta septiempre), España ha perdido 1.136 puntos de atención bancaria al público y cuenta con una red de 24.855 oficinas, lo que la sitúa a niveles de hace 40 años. 

Caixabank y Santander, principales causantes

Los principales responsables de la reducción de entidades de depósito en el último año han sido Caixabank y el Banco Santander. Ambas entidades han llevado a cabo un ERE y la consecuente reducción de oficinas. El banco catalán anunció el recorte de plantilla a principios de año y estimó que cerraría unas 800 oficinas. El ERE tendrá una afectación de 2.023 empleados y un gasto de 978 millones de euros, lo que ha impactado en su cuenta de resultados.

Por su parte, la financiera liderada por Ana Botín completó el pasado mes de noviembre el cierre de 1.128 sucursales, en el marco de la integración de Banco Popular.

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