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Instalación fotovoltaica, una de las fuentes renovables de energía / EP

Cataluña, en el furgón de cola de las renovables

La comunidad no logró activar ni un solo aerogenerador en 2020 y aportó menos potencia fotovoltaica que Extremadura o Murcia

7 min

Ni el 0,1%. Cataluña cerró el año pasado con una aportación irrisoria a la capacidad de generación eléctrica a través de fuentes renovables. Según datos recopilados por Jaume Morrón, gerente de Eoliccat, la comunidad solo enchufó 3,73 MW de origen verde a la red eléctrica española. Esta cifra supone el 0,09% de los 4.390,89 MW añadidos a la infraestructura nacional en 2020.

No logró activar ni un solo aerogenerador y apenas sumó 3,255 MW de energía fotovoltaica sobre el terreno (placas ubicadas a nivel del suelo). Si se tiene en cuenta que la producción solar de electricidad produjo 2.713,477 MW en toda España, la cuota catalana se limitó al 1,2% sobre el total generado --a esta cantidad habría que sumar los 49,5 MW de autoconsumo contabilizados--. Muy por detrás de otras autonomías como Extremadura (1.406,352), Aragón (176,202) o Murcia (106,247), que aportaron volúmenes muy superiores a la red.

Comunidad autónoma Potencia (MW)
Extremadura 1.406,352
Andalucía 760,132
Castilla-La Mancha 201,218
Aragón 176,202
Murcia 106,247
Castilla y León 35,735
Baleares 22,229
Cataluña 3,255
Navarra 1,107
TOTAL 2.712,477

 

Energía fotovoltaica sobre el terreno incorporada a la red española en 2020 / EOLICCAT

Primeros por la cola

Manel Romero, portavoz de UNEF (Unión Española Fotovoltaica) en Cataluña, ha valorado de forma negativa los datos cosechados el ejercicio anterior. "El ritmo de producción de renovables es muy lento si se quiere alcanzar el objetivo de los 600 MW anuales de fotovoltaica", ha manifestado en referencia a la meta acordada por el Govern y el Parlament en la próxima década. "El año pasado no se conectó ningún parque eólico y seguimos lejos del reto que nos hemos planteado para 2030", asevera.

Las cifras hablan por sí solas. Mientras España se sitúa en la media comunitaria con un 20% de renovables en su mix energético, la proporción se reduce al 8,5% en el caso catalán. "Si fuesemos un país independiente, seríamos los primeros por la cola en Europa junto a Malta y Luxemburgo", lamenta.

Balance de la ponencia

No es la primera vez que los promotores de fuentes alternativas de energía reprochan los escasos avances en esta materia. Gran parte de sus críticas se centran en la actividad de la ponencia de energías renovables, el órgano colegiado de la Generalitat que dictamina la viabilidad de los planes presentados por el mundo empresarial. Este ente --que cuenta con representantes de las Consejerías de Empresa, Territorio, Cultura y Agricultura-- cumplirá en febrero un año de andadura y está regulado por la ley 16/2019, que abrogó la normativa anterior aprobada durante la etapa del tripartito.

Molinos de energía eólica. / EP

 

Molinos de energía eólica / EP

Hasta ahora, los criterios restrictivos han torpeado multitud de propuestas del sector privado. "Sobre 120 proyectos de fotovoltaica presentados a la ponencia, una cuarta parte han sido declarados inviables de forma directa. Solo un 18,3% han sido avalados, mientras que el 56,7% se han considerado viables con condiciones", informa el portavoz de UNEF.

Torpedeo de Agricultura

Condiciones que, para este portavoz, a menudo son "draconianas" y conducen irremediablemente al archivo de los expedientes. Esta actitud refractaria está liderada en gran medida por el Departamento de Agricultura dirigido por Teresa Jordà, que abandera el rechazo de determinados sectores sociales a la transformación energética con motivos conservacionistas o de protección de los cultivos. Morrón incide en otro vector decisorio de la mesa: "A veces parece que preocupa más la propiedad de los proyectos que las razones ambientalistas".

El experto añade que para alcanzar los 400 MW anuales en eólica se necesitan muchas más iniciativas. "Los resultados de la ponencia han ido mejorando con el tiempo, pero aún estamos por debajo de los proyectos que necesitamos. Además, todavía no se ha tramitado ningún expediente tras recibir un informe favorable por falta de personal", ha detallado.

Fiebre 'NIMBY'

De hecho, la actividad del organismo refleja la oleada de escepticismo que ha prendido en la comunidad contra los proyectos renovables. La fiebre NIMBY (siglas en inglés del fenómeno conocido en español como SPAN, Sí Pero Aquí No) ha puesto de acuerdo a alcaldes y agricultores para pedir el boicot a los parques eólicos o solares en los últimos tiempos.

Romero vuelve a recurrir a los guarismos para disipar los miedos en muchos rincones de la Cataluña rural. "El 90% del territorio agrícola ya está protegido y no permite la instalación de fotovoltaica. Si se ocupasen las 5.000 hectáreas previstas para alcanzar los objetivos de sostenibilidad, solo se ocuparía el 0,62% del campo catalán", informa.

Ventajas de las renovables

"Hay que tener en cuenta --continúa-- que la superficie catalana agraria se ha reducido en 76.000 hectáreas entre 1995 y 2016. La fotovoltaica no acaba con el campo, sino que es un modo de preservarlo", concluye Romero.

Morrón apunta en un sentido similar: "Si se realizan las inversiones adecuadamente, hablamos de una lluvia de recursos sobre el territorio que generarán ocupación y proporcionarán salarios industriales". El gerente de Eoliccat espera que la mentalidad de la sociedad termine cambiando cuando se vean los beneficios que proporcionan las energías verdes. "Si antes la mina de uranio estaba en Namibia, ahora tendremos que aceptar que estará en el jardín de casa", remata.

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