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Una casa de subastas celebra una puja, en una imagen de archivo / CG

Las casas de subastas 'se forran' gracias a internet

Las pujas ‘online’ diversifican el público y atraen a compradores extranjeros, dispuestos a gastar mayores cantidades

5 min

Las subastas tradicionales en las que se saca el artículo a vender, se puja a mano alzada y se adjudica a golpe de martillo todavía existen, pero las pujas por internet ganan cada vez más terreno. La plataforma de ventas online Catawiki calcula que en Europa la compra de artículos por esta vía se ha duplicado en lo que va de año. Las casas de subastas lo aprovechan. La posibilidad de participar en una desde casa ha diversificado el público.

La mayor consecuencia es que desde cualquier parte del mundo se puede pujar, y los compradores internacionales tienen una característica que los salones de subastas españoles aprecian especialmente: están dispuestos a gastar más. “No hemos notado tanto el cambio en el volumen de artículos, que ha crecido poco, como en los importes abonados”, asegura Sandra Romà, directora de Bonanova Subastas.

Romà lo ejemplifica con un caso real, de una señora estadounidense que subió una puja de 800 a 1.400 euros directamente. “Los demás participantes se quedaron atónitos”, relata. El público español es más prudente, según varias fuentes del sector, que explican que la mentalidad y la tradición de subastar es distinta a la de otros países, como Francia.

Casas tradicionales modernizadas

A grandes rasgos, hay dos tipos de plataformas de subasta online según su origen: las de nuevo cuño especializadas en el mercado digital y las clásicas que se han reconvertido. Este es el caso de Bonanova, que se “puso al día por las exigencias del tiempo”. Antes, solo hacían concursos presenciales, y ahora los combinan con los de internet.

Catawiki, por el contrario, nació como un catálogo de coleccionistas de cómics y evolucionó, primero hacia una plataforma de transacción de tebeos y después al modelo actual, de subastas online. El director general de la compañía en España y Portugal, Alejandro Sánchez, indica que su público es amplio y más maduro –que suele significar mayor poder adquisitivo– del que puedan tener plataformas tradicionales de compraventa de segunda mano.

No todo son ventajas

La ventaja para el comprador es clara: es más cómodo hacerlo desde casa que desplazarse al lugar de subastas un día y una hora concretos. “El mayor inconveniente es para la sala, ya que después de adjudicar un artículo a través de internet, cabe la posibilidad de que el comprador no quiera abonar el precio que ha ofertado”, explica Romà.

No ver el objeto es otra de las contrariedades del sistema. En algunas casas como Catawiki, sin embargo, recomiendan al comprador que se desplace para examinar el producto antes de pujar. “Es sobre todo en las subastas de coches clásicos, de relojes de coleccionista, y otros de precios elevados”, explica Sánchez.

¿Democratización del sector?

El director general en España de Catawiki cree que la entrada de nuevas tecnologías en el sector ha ido acompañada de una “democratización”, ya que se ha hecho más accesible para todo el público. ¿Es una actividad elitista? Desde Bonanova Subastas discrepan con este “mito”, y aseguran que venden artículos desde cinco euros.

Pero las adjudicaciones que suponen un mayor beneficio para las casas son las de mayor valor. Las comisiones que se lleva la sala dependen de las normas de cada una. Entre el 10% y más del 20% son las proporciones que se barajan. A esto contribuyen los pujadores extranjeros, el blanco del mercado online