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Fiesta en pleno auge en Sweet Pachá, la franquicia de Sitges (Barcelona), donde se fundó la marca en 1967 / CG

El rey barcelonés de la noche se atrinchera en Pachá

Carlos Caballero, imputado en el 'caso Teatre Principal', se parapeta en una de las discotecas de la marca en Sitges, donde nació en 1967

31.03.2017 00:00 h.
4 min

El rey barcelonés de la noche se atrinchera en Pachá. Carlos Caballero, dueño de Carlitos Group e imputado en procedimientos judiciales como el caso Teatre Principal, se niega a abandonar la discoteca Sweet Pachá de Sitges (Barcelona). El empresario rechaza entregar las llaves del local pese a que sus propietarios llevan dos años intentando recuperar el espacio. Preguntadas por la cuestión, fuentes cercanas a Caballero no han contestado a las preguntas de este medio.

Quienes sí han aportado más datos son empresarios del mundo de la noche catalana. "Sweet Pachá es uno de los dos clubes de la firma en Sitges, donde nació la marca en 1967. Es propiedad de dos particulares y del Puerto de Aiguadolç. Hace dos años que batallan para recuperar su explotación, que cedieron a Caballero", explican.

"Hasta ahora --continúan-- Caballero se ha negado a abandonar el local y lo ha seguido explotando. La cúpula de Grupo Pachá queda fuera de esta lucha porque la boîte de noche es una franquicia de la marca y no un activo en propiedad".

Ocio a la baja

Inquirido sobre la pugna judicial, Xavier Cuyàs, gerente del Puerto de Aiguadolç, donde se ubica el club, también se ha desmarcado de la misma. "No tenemos noticia de este litigio. Si existe, que puede ser, sería un conflicto entre el titular de una subconcesión --la marina también lo es-- y un arrendatario que paga por su uso", ha aclarado.

"Lo que sí podemos confirmar son dos cosas. Una, que la discoteca sigue en operación. Y dos, que el ocio nocturno en la dársena ha ido menguando con el paso del tiempo por un cambio de usos".

En efecto, Aiguadolç ha perdido locales de ocio nocturno en los últimos años. En la actualidad, los pocos que hay se concentran en una zona muy concreta del puerto deportivo. El resto de módulos han sido ocupados por restaurantes. El fin de la concesión en 2022 podría derivar aún en más cambios.

Empresario en la picota

El tuercebrazos por Sweet Pachá tiene dos lecturas. La primera es que representa la enésima polémica en la que se ve envuelto Caballero.

El empresario fue detenido en 2014 en una operación policial contra el blanqueo de dinero en la prostitución en Barcelona. Los Mossos d'Esquadra cerraron los burdeles Night Beach y Fuego, y precintaron temporalmente el Teatro Principal, que dirigía Caballero.

Recientemente, Crónica Global avanzó que el fiscal pide 30 meses de prisión para Carlitos por, presuntamente, desviar dinero del espacio cultural centenario de Las Ramblas de Barcelona a otra empresa.

Venta de Pachá

La segunda arista del caso es el menoscabo de marca que supone para la enseña de las dos cerezas.

En un momento en el que Grupo Pachá ha acordado su venta a Trilantic Capital Group por 350 millones de euros, una operación que ha levantado temor en el sector por la posible avalancha de franquicias, el conflicto de Sitges no ayuda a calmar las aguas en torno a la nave que fundó y pilotó Ricardo Urgell.

Precisamente, fuentes cercanas al conglomerado precisan que la transacción no está cerrada, sólo acordada, por lo que el traspaso de activos aún no se ha efectuado.