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Un trabajador asiático con mascarilla junto al pabellón del Mobile World Congress (MWC) tras la cancelación de la feria por la crisis del coronavirus / EP

La capacidad del coronavirus para detener la economía mundial

La gripe 'normal' genera muchas víctimas cada año en España y en China, aunque el coronavirus ya ha provocado el desplome de las bolsas, producto también de unos mercados sobrevalorados

8 min

Mezclar salud y economía no suele funcionar bien, salvo que uno se dedique al sector farmacéutico. Si a este cóctel le añadimos unas gotas de miedo, el desastre podría estar asegurado. Y toda esa combinación se mueve ahora con el coronavirus. No hay duda de que la epidemia del Covid-19 es preocupante, como lo es toda enfermedad nueva de la que se desconoce su evolución y alcance. Pero que se convierta en una de las principales amenazas del crecimiento mundial podría ser exagerado. Lo malo es que el miedo corre mucho más rápido que los virus y contra aquél no hay muchas vacunas. Así se ha comprobado este lunes con el desplome de las bolsas, aunque se partía de unos mercados financieros sobrevalorados. 

Objetivamente nos encontramos ante una nueva enfermedad vírica, de momento muy centrada en una provincia china donde se han dado más del 95% de los casos y más del 99% de los fallecimientos, con un índice de mortandad del 2,5%, también de momento, y con una evolución lenta gracias sobre todo a las medidas de aislamiento que se están imponiendo. De hecho, llevamos una semana en la que todos los días la cifra de pacientes sanados supera con creces a la de los nuevos infectados, lo que epidemiológicamente es una buena señal. El problema actual es que el virus ha saltado de China a otros países, entre ellos el norte de Italia, o sea al sur del corazón Europa.

La gripe 'normal' en España

Si se presta atención a la información que se distribuye para animar a la vacunación de todas las cepas de la gripe, en España se infectaron en 2018 al menos 800.000 personas, 65.000 de las cuales tuvieron que ser ingresadas y de éstas 15.000 fallecieron, claro que la inmensa mayoría de estos fallecidos eran mayores y además presentaban problemas de salud previos a contagiarse de la gripe. Si aplicamos estas cifras a la población china, cada año debe haber cerca de 25 millones de enfermos, dos millones de ingresados y casi medio millón de muertos, una auténtica barbaridad, pero a la que estamos acostumbrados y le damos muy poca importancia, tan poca que la tasa de vacunación sigue siendo baja incluso en poblaciones de riesgo.

Y si nos remontamos a la gran epidemia de gripe de 1918/19, la conocida como gripe española, entonces murieron más de 100 millones de personas en todo el mundo, pues se trataba de una gripe de extremada virulencia con tasas de mortandad entre el 10% y el 20% en función del colectivo afectado. Poblaciones enteras se vieron diezmadas y fallecieron muchas personalidades, entre ellas el presidente de Brasil, el de Estados Unidos, el pintor Klim o el poeta Apollinaire. En España hubo más de 8 millones de afectados y 300.000 fallecidos.

Más cifras, el sarampión mata cada año a 150.000 niños, a pesar de que la vacuna existe desde hace 50 años y ha salvado a unos 30 millones de criaturas. Pero hay una gran parte de la población mundial que no se vacuna porque no tiene recursos y otros porque creen que las vacunas son malas malísimas y un invento de los laboratorios para ganar dinero. No se puede decir nada sobre eso, se critique o no, porque sobre lo que piende cada uno no hay vacuna. Pero sobre la cuestión económica solo cabe la solidaridad, que a pesar de las buenas intenciones de muchas organizaciones, no llega a todos los lados. Hay más datos sobre otras enfermedades. Cada año mueren millones de personas debido a enfermedades contagiosas en su gran mayoría evitables o al menos curables en sistemas sanitarios avanzados.

La corrección de los mercados

Pero este covid-19 tiene algo que ni la gripe convencional ni la gripe española, ni el sarampión tienen, un exhaustivo seguimiento que hace que la preocupación se torne en miedo y éste ya está convirtiéndose en pánico al pisar suelo europeo. Que varios ancianos italianos hayan fallecido infectados por este virus es muy triste para sus familiares, sin duda, pero más habrán fallecido contagiados de gripe común, de salmonelosis o de cualquier otra enfermedad contagiosa. Si como parece se está frente a un virus que sobrevive mal al calor en España tenemos que estar más que tranquilos pues en un par de meses, --y aquí parece que Trump puede tener razón--, la epidemia remitirá, aunque lo más probable es que el virus se quede entre nosotros y cada invierno, especialmente el próximo, volvamos a oír de él.

¿Qué es lo que hay por ahora? El Mobile ha sido víctima del pánico general, y de la mala gestión de las administraciones, lo mismo que el carnaval de Venecia. Habrá que ver qué ocurre con los cruceros, ya afectados en Asia, y con el turismo en Semana Santa. Y no parece que pueda ir bien.

El freno del PIB mundial

Con unos mercados financieros sobrevalorados, cualquier excusa es buena para la corrección. Es verdad que en el peor de los escenarios el PIB mundial se frenaría, pero a pesar de que ahora hay muertos en Europa se puede pensar que todavía se está lejos de un escenario catastrófico. Aunque las medidas de confinamiento seguro que no son tan rígidas en Europa como en China, los sistemas sanitarios están bastante bien preparados. Es verdad que nunca se puede señalar que se está a salvo de todo, entre otras cosas porque somos mortales y falibles, algo de lo que nos solemos olvidar con frecuencia.

A la marcha de la economía no le va a ir bien, sobre todo si nadie pone en contexto la dimensión de este problema de salud, que lo es, y en lugar de azuzar el fuego del miedo se dedica a apagarlo en la medida de lo posible. Pero la calma, la información puesta en contexto y la huida del sensacionalismo son el mejor complemento a las medidas sanitarias que se están desplegando.