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Imagen de una huelga en febrero en el Metro de Barcelona / EFE

Cambio de signo en el conflicto del Metro de Barcelona

La dirección de TMB pone sobre la mesa una nueva propuesta de pacto con ciertos avances que el sindicato mayoritario, CGT, se muestra dispuesto a usar de punto de partida

5 min

La mesa de negociación para renovar el convenio de empresa en el Metro de Barcelona se reunirá de nuevo este jueves con un ligero desenroque de la situación que se arrastra desde hace más de un año y deja tras de si 13 huelgas. La dirección de TMB modificó hace dos días, de nuevo por sorpresa, la propuesta que ha puesto sobre la mesa para acercar su posición a la de los cinco sindicatos del grupo. Lo hizo, además, tras la reprimenda de la presidenta de la mesa de negociación por haber colgado en la intranet de la compañía la iniciativa de pacto sin pasarla antes por el órgano de diálogo tutelado que se ha creado con ese fin. Una nueva metedura de pata de la cúpula de la empresa pública.

Con todo, el documento que se entregó el martes no es exactamente el mismo que se filtró justo antes de una asamblea de trabajadores crucial, la que tuvo lugar la semana pasada. ¿Gusta la música? Los representantes de los trabajadores indican que aún es pronto para llegar a esa conclusión, pero reconocen que se han incluido algunas de sus propuestas.

CGT pide información

CGT, que tiene la mayoría simple en el comité, pidió más información sobre los avances sociales que finalmente la compañía se abre a estudiar. Entre ellos, frenar la externalización de servicios o buscar puestos de trabajo alternativos para el personal que está enfermo.

Se sentarán este jueves en la mesa para escuchar los detalles que les propone TMB. No responderán de ellas de forma inmediata, consultará a la asamblea y antes debe resolver otro problema básico en cualquier negociación laboral.

El comité mantiene de forma paralela a esta negociación un calendario de reuniones para retomar la unidad de acción del órgano más allá de los intereses individuales de cada sindicato. Es decir, un entendimiento mínimo para gestionar las relaciones laborales. El éxito en este sentido es más complicado.

Problemas a la unidad de acción

Además de CGT, tienen representación sindical en el Metro UGT, CCOO, Colectivo Independiente de Trenes (CPTC), Sindicato Unitario (SU) y el Colectivo Independiente de Metro (CIM). Tienen hasta el próximo 7 de noviembre para coser sus diferencias y retomar el diálogo con la empresa con una sola voz.

El principal obstáculo para alcanzar este objetivo son las líneas rojas a la negociación que algunas secciones han presentado. CCOO y el CIM consideran inaceptable que la dirección de TMB, una empresa pública en el ámbito de la concejala Mercedes Vidal (BComú), haya anunciado que abrirá una causa en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para ampliar los servicios mínimos en caso de una nueva huelga, mientras que CPTC reclama la retirada de los expedientes disciplinarios que se han abierto a lo largo de las últimas huelgas.

Más poder para la asamblea

El resto de fuerzas indican que la negociación del convenio no es el ámbito en el que se deben abordar estas cuestiones. En el caso de los servicios mínimos la polémica es mayor, ya que el pacto al que se remiten es verbal y es la Generalitat, a través de la consejería de Trabajo, la responsable de fijarlos. Son muchos los que señalan una presunta guerra política entre ERC, que gestiona el departamento de la Generalitat, y BComú en este apartado que los implicados niegan.

Si no se ha alcanzado la unidad de acción en poco más de dos semanas, será la asamblea de trabajadores la que tome el poder en la negociación y acepte o no las propuestas de la empresa. Además, asumirá la responsabilidad de convocar nuevos paros en el suburbano de Barcelona para reivindicar los derechos laborales. No se trata de una decisión que por ahora cuente con demasiados adeptos entre los trabajadores y los usuarios del Metro.