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Nadia Calviño, ministra de Economía en España / EP

Calviño decidirá sobre la fusión entre Caixabank y Bankia tras consultar al BCE

La legislación española hace recaer la última palabra en una operación de estas características en el Ministerio de Asuntos Económicos

3 min

El Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, a las órdenes de Nadia Calviño, tendrá la última palabra sobre la fusión entre Caixabank y Bankia, para lo que pedirá un informe previo al Banco Central Europeo (BCE).

El papel del BCE en una fusión está atado a las normas del país o países en los que tengan sus sedes los bancos, ya que se trata de operaciones vinculadas al derecho nacional, por lo que el Estado debe autorizar previamente al Banco Central Europeo, mientras que la entidad puede actuar cuando se trata de fusiones de envergadura y que supervisa de forma directa.

Las oficinas históricas de Caixabank en Barcelona y de Bankia en Madrid / CG
LA ENCUESTA ¿Qué nombre debería tener el banco resultante de la fusión de Caixabank y Bankia?

Bajo aprobación del BCE

El BCE debe aprobar las adquisiciones de participaciones cualificadas en entidades de crédito cuando sean iguales o superiores al 10% de las acciones o derechos de voto de la entidad o superen los demás umbrales pertinentes (20%, 30% o 50%). Así las cosas, la entidad interesada en adquirir una participación cualificada deberá notificarlo al supervisor nacional, que junto al BCE evalúan la adquisición propuesta de acuerdo con los criterios establecidos en la Directiva de Requisitos de Capital (encargada de comprobar la reputación del comprador y experiencia de los directivos propuestos, solvencia del adquiriente, impacto en la entidad y riesgo de vínculos con el blanqueo de dinero o la financiación del terrorismo).

Colchón de capital para las grandes

"En principio, el BCE no tiene preferencias en relación con el tamaño y no disuade a las entidades de convertirse en más grandes", explica el Banco Central Europeo, aunque recuerda que para las entidades "demasiado grandes para quebrar" existen normas acordadas en el marco internacional que exigen colchones de capital adicional, así como capacidad de absorción de pérdidas a las entidades grandes y sistémicas.

La legislación española hace recaer la última palabra en una operación de estas características en el Ministerio de Asuntos Económicos, que deberá pedir al BCE, como supervisor, un informe. En cualquier caso, el papel del BCE podrá cobrar mayor relevancia en función de la estructura de la operación. El consejo de supervisión del BCE anunció en julio que "facilitará" la consolidación del sistema bancario de la zona euro --las fusiones-- mediante el uso de sus herramientas supervisoras.

Como precaución ante la evolución de la crisis, el BCE decidió en julio extender hasta el 1 de enero de 2021 su recomendación a la banca de no repartir dividendos y no efectuar recompras de acciones propias para preservar el capital de las entidades, ampliando así en tres meses las actuales restricciones, en vigor desde el pasado marzo.