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Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank, durante la presentación de resultados del primer trimestre / CAIXABANK

Caixabank carga contra el nuevo impuesto y estima su impacto en 450 millones

El consejero delegado de la entidad califica la medida de injusta, distorsionadora y contraproducente y advierte de la contradicción con las indicaciones de los reguladores europeos

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Caixabank se ha unido al resto de grandes entidades financieras a la hora de criticar el impuesto al sector en el que ya trabaja el Gobierno, tras iniciar este jueves el correspondiente trámite. La entidad estima un impacto de entre 400 y 450 millones de euros con las cifras de 2022, que considera excesivo, y ha cargado con dureza contra la medida.

“Es injusto, distorsionador y contraproducente”, ha apuntado el consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, quien además ha advertido de que la entidad valora toda clase de actuaciones al respecto, incluida la vía de los tribunales, aunque ha confiado en que la situación pueda revertirse en el trámite parlamentario.

Una base falsa

El ejecutivo ha acusado al Gobierno de emplear un argumento falso para justificar la aplicación del nuevo impuesto, como es el de unos supuestos beneficios extraordinarios de la banca que, en su opinión, no se están registrando en la actualidad. 

“Por eso considero que la medida es injusta ya que emplea una base que no es cierta”, ha señalado en la rueda de prensa con motivo de la presentación de los resultados semestrales de la entidad

Distorsión de competencia

Gortázar ha recordado que, conforme a los datos publicados por el Banco de España, la rentabilidad media del sector se sitúa actualmente en el 5,37%. “Ésa es una rentabilidad baja, el coste del capital que tenemos la mayoría de bancos está en torno al 10% y todos los que cotizamos en el Ibex 35 lo hacemos por debajo del valor contable”, ha recordado Gortázar.

Además, el consejero delegado de Caixabank ha llamado la atención sobre el hecho de que el impuesto tan sólo vaya a aplicarse a aquellos bancos cuyos ingresos superan los 800 millones, un criterio que, bajo su punto de vista, distorsiona el mercado.

Contradicción con la EBA

“Competimos en determinadas áreas con entidades que son muy fuertes en ellas pero que no alcanzan esos ingresos y, por lo tanto, no están afectados”. Gortázar también ha incluido en estos casos a las filiales de bancos extranjeros y a los “fondos buitre”.

Al mismo tiempo, ha señalado que la prohibición de repercutir el impuesto a los clientes que pretende introducir el Gobierno junto con el impuesto se contradice con la normativa europea. “Las guías de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) indican que todos los costes han de ser repercutidos para evitar una burbuja crediticia y ahora nos encontramos con una normativa futura que va justo en la dirección contraria”.

Contra la obra social

Por su parte, Gortázar ha justificado el calificativo de contraproducente por el hecho de que un nuevo impuesto debilitará a la banca y “las crisis pasadas nos han enseñado que su impacto es menor cuanto más fuerte esté el sector financiero, con lo que no parece lo más adecuado debilitarlo ahora”. 

El ejecutivo considera que cualquier escenario será negativo, toda vez que “si el sector no repercute el impuesto a los clientes, dará menos crédito; y si lo hace, el crédito se encarecerá”. 

Por último, ha recordado que el primer accionista de Caixabank es la Fundación Bancaria La Caixa, que destina los beneficios que obtiene de la entidad a financiar la obra social. “Si se gravan los beneficios de la entidad, se hará lo propio con la obra social”.