Caixa d'Enginyers, el último banco al que se aferran los 'indepes'

Pese a la amenaza de dejar Cataluña, algunos soberanistas se 'pasan' a una polémica cooperativa de crédito que ven 'suya'

11.10.2017 00:00 h.
6 min
Caixa d'Enginyers, la cooperativa de crédito a la que se aferran los independentistas / CG

Caixa d'Enginyers, el último banco al que se aferran los independentistas. La cooperativa de crédito, fundada por ingenieros en Barcelona en 1967, trata de encontrar su punto entre dos fuerzas opuestas: el alud de nuevos depósitos procedentes de exclientes soberanistas de otras entidades financieras y la necesidad de mantener su viabilidad.

La sociedad aseguró ayer a sus clientes y la opinión pública que "tiene establecidos planes de contingencia para restaurar cualquier tipo de situaciones adversas a las que debiera hacer frente".

Dichas hojas de ruta priorizan "mantener a la entidad en la eurozona, formando parte de los bancos supervisados por el Banco Central Europeo (BCE), cualquiera que fuere el escenario institucional".

Alud de clientes independentistas

El comedido comunicado de Caixa d'Enginyers, que no ha trasladado su domicilio social fuera de Cataluña como si hicieran, al menos, Banco Sabadell, La Caixa, Arquia Banca, Mediolanum o Degroof Petercam, estuvo influenciado por varios motivos.

El primero y más importante es que la pequeña firma, con apenas 140.000 socios, queda como primera entidad financiera con sede social en el territorio.

El segundo es el "incremento en el ritmo de la apertura de depósitos" que ha experimentado en los últimos días, según han indicado fuentes sindicales. "Son clientes soberanistas que vienen de otras entidades, defraudados por su poco patriotismo", ha descrito la misma fuente. 

"Riesgo"

Los cambios de bancos patriotas no esconden, no obstante, los riesgos en los que incurre Caixa d'Enginyers. "Una entidad puede ser perfectamente solvente, pero en caso de corralito su balance se desequilibra", ha explicado Emili Vizuete, profesor asociado de Marketing y Organización de Empresas en la Universidad de Barcelona (UB).

"Sólo que el 20% de clientes de la cooperativa fueran a retirar dinero el mismo día, en un escenario de pánico por una declaración unilateral de independencia (DUI), la entidad se quedaría sin liquidez", ha agregado.

"Hay más riesgos. En caso de DUI y permanencia de esta entidad en Cataluña, perdería la cobertura del Banco de España y, por ende, la garantía de depósitos de 100.000 euros en caso de quiebra. Asimismo, es una empresa relativamente pequeña, con pocas oficinas y una estructura de operativa on line débil", ha enumerado el también consultor financiero.

Flirteo con el independentismo

Pese a las amenazas a su viabilidad que conllevaría una secesión unilateral, Caixa d'Enginyers ha coqueteado siempre con el independentismo.

Lo hizo, por ejemplo, cuando se desmarcó del comunicado conjunto de las patronales bancarias AEB y CECA, cuando advirtieron de "riesgos para la estabilidad financiera" en caso de victoria de Junts pel Sí (JxSí) en las elecciones autonómicas en Cataluña del 27 de septiembre de 2015.

En un momento de máxima tensión tras el referéndum ilegal de secesión en Cataluña del 1 de octubre, la entidad financiera cerró voluntariamente sus oficinas para dar cobertura al llamado "paro de país" que protestaba contra la intervención policial que desbarató parte de la consulta ilícita.

Luces y sombras

El martes 10 de octubre, la financiera ética que dirige Joan Cavallé rectificó un comunicado anterior en el que afirmaba que "no necesitaba ninguna financiación del Banco Central Europeo (BCE)". "En los aspectos señalados, se puede afirmar que Caixa d'Enginyers se encuentra inmunizada de las reacciones de los mercados ante eventos políticos, sociales o económicos", había indicado.

Cinco días después, la misma oficina de prensa indicó que "no se descartaba ninguna opción para preservar la empresa y sus socios dentro del marco regulador y supervisor de la máxima autoridad europea".

El giro argumental dado ayer ha sido el único lunar en la historia de la entidad. Un exdirector de la principal oficina del banco, Jordi Barellas Martínez, admitió en 2012 haber estafado cinco millones de euros a ocho de sus clientes más importantes, la mayoría de avanzada edad.

La entidad tuvo que responder a la indemnización de la misma cuantía, cinco millones, como responsable civil subsidiario, ya que no realizó ninguna auditoría interna en la oficina entre los años 1999 y 2000.

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