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El paseo de Gràcia de Barcelona, vacío durante el estado de alarma por el coronavirus, un problema para los comercios / EP

El descenso de peatones en la Barcelona post Covid lastra la recuperación comercial

Se trata de la ciudad española que más transeúntes ha perdido con la crisis del coronavirus y el sector reconoce el impacto en sus cuentas

4 min

Uno de los efectos inmediatos de la pandemia de coronavirus se ha traducido en el cambio de hábitos a la hora de salir de casa, la apuesta por las compras online y el aplazamiento de actividades que no resultan esenciales. Así las cosas, aunque las calles empiezan a volver a la normalidad tras casi tres meses desiertas, el tráfico de transeúntes todavía dista del habitual en estos momentos del año. Durante la primera semana de junio Barcelona fue la ciudad española que registró un mayor descenso del número de peatones, lo que se traduce en un lastre para el comercio, cuyas ventas siguen a la baja.

En Barcelona, donde el 75% de los locales abiertos antes de la crisis ya vuelven a estar operativos, se registró una caída del 56% del tráfico peatonal en las arterias comerciales durante la primera semana de junio con respecto al mismo periodo de 2019, según el informe sobre reapertura y tráfico peatonal de la consultora TC Solutions. El dato es mayor que el de otras capitales como Valencia (-54%), Sevilla (-53%) o Madrid (-49%).

Falta de visitantes en las arterias comerciales

“Sin duda el tráfico peatonal ha bajado, puesto que la mitad de los transeúntes suelen ser visitantes, más allá de los turistas, hay quienes vienen del resto de Cataluña y de España y ahora no se han podido desplazar”, reconoce el presidente de la asociación del Paseo de Gràcia, Lluís Sans, una de las arterias comerciales más importantes de Barcelona y que, como el resto del sector, se encuentra impactada por la crisis del coronavirus al tener su principal nicho en las compras de lujo, especialmente entre la clientela internacional.

“Es posible que en Madrid el impacto peatonal haya sido menor, puesto que el porcentaje de turistas también lo es”, detalla Sans, que incide en que “hasta hace una semana Barcelona estaba cerrada en sí misma y ni la gente de L’Hospitalet o Badalona podían venir”.

Impacto en las ventas

El descenso de transeúntes en las arterias comerciales resta potencia a la recuperación del comercio. De hecho, durante el pasado mayo, las ventas minoristas siguieron en caída y se dejaron un 53,6% en comparación con el mismo mes del año pasado, según datos de la Asociación Catalana de la Empresa Familiar del Retail (Comertia). Con todo, se experimentó una recuperación de 10 puntos con respecto a abril.

La caída de las ventas físicas coincide con el auge del online, después de que el canal haya captado nuevos clientes durante los meses de reclusión. Tanto es así que sectores como la alimentación, la moda o el hogar han registrado incrementos de hasta tres dígitos si se comparan con el comportamiento de 2019.

Otro campo de batalla que se avecina para el comercio con la desescalada es el del vehículo privado y el tráfico peatonal. Es el caso de las restricciones impuestas por el Ayuntamiento de Barcelona al coche en Paseo de Gràcia durante las últimas semanas. Sans ha instado por revertirlo con la vuelta a la normalidad. “Hasta ahora no ha habido gran afectación porque no podía venir nadie de fuera, pero si siguen cerradas, notaremos las consecuencias”, detalla.