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La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, ha redactado los motivos del veto.

Bruselas veta la venta de una filial de Telefónica en Reino Unido a una compañía china

La Unión Europea considera que la operación reduciría la competencia en Gran Bretaña, pero la prohibición está muy condicionada por el referéndum de salida de la UE

Redacción
3 min

La Comisión Europea ha vetado la venta de O2, filial británica de Telefónica, a Hutchison al considerar que la adquisición provocaría una subida de precios, perjudicaría la innovación en el sector de las comunicaciones móviles y afectaría a las posibilidades de elección de los consumidores de Reino Unido.

El veto se justifica por motivos técnicos y económicos, pero la razón de fondo es hacer un guiño a los británicos partidarios de mantenerse en la Unión Europea de cara al referéndum del 23 de junio convocado por David Cameron.

El Ejecutivo comunitario anunció en octubre del año una investigación en profundidad de la transacción, que habría combinado O2 y Three, en manos de Hutchison Whampoa. Telefónica había cerrado en marzo un acuerdo con el grupo hongkonés para la venta de su filial por 10.250 millones de libras esterlinas (casi 13.000 millones de euros al cambio actual).

Pérdida de competidores

Bruselas ha determinado tras su análisis de la operación que la venta habría eliminado a un competidor importante del mercado y habría dejado solo a dos operadores de redes móviles (Vodafone y Everything Everywhere, de BT) para competir con la entidad fusionada. Además, la Comisión considera que las contrapartidas ofrecidas por  Hutchison no resolvieron las "serias reservas suscitadas por la adquisición".

La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, ha señalado que "permitir que Hutchison adquiriera O2 en las condiciones que proponía habría sido perjudicial para los consumidores del Reino Unido y para el sector de las comunicaciones móviles".

Por encima del 40%

El departamento de Vestager ha argumentado su decisión a través de tres grandes reservas. La primera de ellas defiende que Three y O2, juntas, habrían sido líderes en el mercado con una cuota superior al 40% y habrían tenido "muchos menos incentivos para competir con Vodafone y EE", lo que habría reducido las posibilidades de elección  y la calidad del servicio para los consumidores británicos.

Además, Bruselas defiende que con la adquisición, los precios de las comunicaciones móviles minoristas habrían sido más elevados para todos los operadores del Reino Unido.

Problemas para nuevas infraestructuras

En segundo lugar, la Comisión subraya que la entidad fusionada habría formado parte de dos acuerdos de uso compartido de red (MBNL y Beacon) y que su papel en ambas redes habría debilitado a sus competidores y obstaculizado el desarrollo de la infraestructura de comunicaciones móviles en Reino Unido, por ejemplo, con respecto al despliegue de tecnología de nueva generación (5G).

Por último, señala que la venta habría reducido el número de operadores móviles dispuestos a albergar a otros operadores en sus redes y que esto habría dejado a los operadores móviles virtuales existentes y potenciales "en una posición de negociación más débil para obtener condiciones de acceso mayoristas favorables".