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Imagen de archivo de la Bolsa de Madrid / EFE

Bonos patrióticos, una inversión arriesgada

Las comunidades autónomas empiezan a relanzar la emisión de bonos, que ofrecen mayor rentabilidad pero más inseguridad

Ignacio Recio
5 min

Uno de los productos más relevantes de la renta fija son los bonos. Hay de muchas clases: desde los nacionales hasta los corporativos. Pero lo que quizás muchos inversores desconocen es que también pueden suscribir estos productos financieros desde las emisiones impulsadas en su propia comunidad autónoma.

Tienen habilitada esta clase de inversión, aunque con unas características especiales que la diferencian sustancialmente de los bonos convencionales. Se trata de deuda pública que es comercializada entre pequeños inversores para obtener un rendimiento de sus ahorros. Sin embargo, en los últimos años han disminuido las emisiones como consecuencia de los problemas de financiación.

Una de las excepciones es la Comunidad de Madrid, que ha aprovechando las últimas medidas del Banco Central Europeo para comprar deuda pública e impulsar la emisión de bonos a cinco años más rentables que los del Tesoro español. Es uno de los pocos territorios que está en condiciones de emitir en el mercado, por la decisión de no acogerse al Fondo de Liquidez Autonómico.

Rentables, pero con mucho riesgo

Esta clase de bonos no están exentos de riesgos, ni mucho menos. Los ahorradores deben mantenerlos en cartera hasta su vencimiento, con la finalidad de evitar pérdidas en las operaciones. Se caracterizan por su poca liquidez, que hace que sus suscriptores tengan como objetivo cubrir los plazos de permanencias máximos, bajo periodos que pueden alcanzar más de cinco años.

Generalmente, son productos a medio y largo plazo. Los intereses que presentan son muy dispares en función de quien sea el organismo que los emita. Pueden contratarse directamente o, de forma excepcional, a través de fondos de inversión basados en este activo financiero. Es por el elevado riesgo que pocas gestoras los han incluido en su cartera de fondos durante los últimos meses.

¿Qué ofrecen estos bonos?

Los bonos autonómicos son emitidos por buena parte de las autonomías para cubrir sus necesidades de financiación, aunque no siempre están disponibles, tal y como ocurre en estos momentos. Dependen de sus fechas de emisión, que cubren periodos muy densos, de entre 24 y 240 meses. Otra particularidad es que hay que adquirirlos en el mercado secundario y al precio estipulado. El retorno que generan los bonos patrióticos también es estable, entre el 2% y el 5%.

El riesgo reside en que no pueda pagarse el rendimiento por falta de solvencia de las emisiones. Es por esta inseguridad que generan un tipo de interés más alto. Para contrarrestarlo, se comercializan sin comisiones ni gastos de gestión o mantenimiento. La inversión minina para abrir posiciones es asequible para las economías domésticas medias. Desde 1.000 euros y sin la necesidad de tener abierta una cuenta de valores.

Las comunidades autónomas emisoras cuentan con una calificación crediticia por parte de las principales agencias internacionales. Estas empresas independientes se encargan de analizar la calidad crediticia de los emisores. Moody's, Standard & Poor's y Fitch son algunas de las más conocidas.

Emisiones paralizadas o en fase de lanzamiento 

Los bonos patrióticos que pueden ser suscritos en los mercados están en fase de relanzamiento, aunque tan solo algunas de ellas, como Madrid y Galicia, han iniciado su puesta en marcha. Los rendimientos son ahora inferiores al de otros ejercicios. Por lo que respecta a otros territorios, están pendientes no solo de sus necesidades de financiación sino también de que el BCE siga con su política expansiva de liquidez que está administrando en los mercados financieros. No se descarta que durante este 2017 pueda anunciarse de nuevo la emisión de deuda pública destinada a los inversores particulares.