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Bombardier se abre a vender su división ferroviaria / BOMBARDIER

Bombardier se abre a vender su división ferroviaria mientras Alstom prepara una oferta

El fabricante canadiense tiene como objetivo reducir la deuda en más 5.000 millones este año

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Bombardier mantiene abiertas las opciones de vender su división ferroviaria con el objetivo de reducir deuda, y la mejor colocada para comprarla es Alstom que, de hecho, ya trasladó una oferta no vinculante por el negocio. Las cuentas anuales publicadas este jueves por la compañía canadiense arrojan pérdidas de 1.600 millones de dólares y una deuda que supera los 10.000 millones y que la compañía quiere reducir en más de la mitad en 2020.

Eso sí, las dudas que alberga el mercado sobre la posible operación no fueron despejadas por parte de los dirigentes de Bombardier en la presentación de resultados, en la que no hicieron mención explícita a ella. “Seguimos explorando nuestras opciones para ver si podemos continuar con el proceso de desapalancamiento”, se limitó a señalar el presidente y consejero delegado, Alain Bellemare.

Adiós a la aviación comercial

Previamente se había referido a una operación que finalmente sí se ha culminado: la venta de la participación que Bombardier tenía en el programa para desarrollar, junto a Airbus, el A220. La transacción supone para Bombardier unos ingresos aproximados de 600 millones de dólares, a los que hay que sumar el ahorro de los 700 millones que aun tenía comprometidos para invertir en un proyecto que no estaba dando los resultados esperados, que sufría incómodos retrasos y que estaba generando un consumo de caja excesivo para el grupo canadiense.

Pese a que la operación permitirá a Bombardier reducir su deuda en aproximadamente 2.000 millones de dólares, el esfuerzo aún no es suficiente. En la conferencia con analistas, el director financiero de la empresa, John di Bert, apuntó que el objetivo de Bombardier es cerrar 2020 con una deuda en el entorno de los 4.000 millones, algo solo al alcance del grupo si se deshace de más activos; por el momento, ha dicho adiós a la división de aviación comercial; la próxima podría ser de fabricación ferroviaria.

La decisión de Alstom

Los inversores y los analistas no eran los únicos que aguardaban con expectación los números de Bombardier. También los esperaba la francesa Alstom, cuyo consejo de administración se reunió el miércoles con el objetivo de tratar el asunto de la posible compra de la división ferroviaria de Bombardier. Una operación que el grupo galo lleva analizando desde el pasado verano, después de que las restricciones impuestas por la Comisión Europea en materia de competencia echaran por tierra la fusión con el negocio ferroviario de Siemens.

Los rumores apuntan a que Alstom podría presentar una propuesta vinculante en los próximos días. Incluso, el diario alemán Handelsblatt avanzaba que el precio podría rondar los 7.000 millones de euros. Con todo, la conferencia con analistas no resolvió el misterio aunque sí confirmó las intenciones de Bombardier de aligerar deuda con cierta urgencia para lo cual, la oportunidad de la oferta de Alstom es más que apetecible.

Dudas con la cartera

El grupo canadiense ofrece al francés una cartera de pedidos valorada en unos 35.000 millones de dólares que, sin embargo, no está exenta de algunos problemas que podrían finalmente frustrar la operación. Se trata de una cartera amplia pero con una rentabilidad manifiestamente mejorable. En ningún momento Bombardier dio por acabado el capítulo de las ventas (otras divisiones, como la de los jets privados, también cuenta con candidatos para hacerse con ellas). Por ahora, esa fue la información relevante que la canadiense ofreció al mercado. Todo apunta a que Alstom terminará en los próximos días de perfilar su oferta vinculante que, en el caso de ser aceptada por Bombardier, también tendrá que pasar el filtro de competencia de la Unión Europea.

El objetivo para Alstom sigue siendo ganar tamaño y peso para plantar cara al grupo chino CRRC, líder del mercado mundial. Muchos, entre ellos los gobiernos alemán y francés, consideraron que la frustrada fusión con Siemens fue una oportunidad perdida para crear un campeón europeo de las que no se presentan todos los días. Alstom parece dispuesta a aprovechar una segunda oportunidad.