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La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, interviene en el BNEW / EFE

El BNEW se convierte en un llamamiento a las instituciones para que Barcelona despegue

La iniciativa privada exhibe sus proyectos y estrategias para situar a la capital catalana al frente de la liga de ciudades que liderarán la economía mundial

6 min

El congreso BNEW de este año ha logrado su objetivo de convertirse en un escaparate del potencial que Barcelona puede ofrecer como motor de una recuperación económica basada en la innovación tecnológica y la sostenibilidad medioambiental. Todo ello en el marco de una pugna internacional por el talento que será definitiva a la hora de configurar las ciudades del futuro.

A juzgar por las declaraciones de científicos, investigadores, directivos de multinacionales tecnológicas, representantes del empresariado, cargos institucionales y otras autoridades destacadas que han pasado por el evento, Barcelona está bien posicionada en esta carrera global por atraer tanto a empresas como a profesionales que sean capaces de impulsar una nueva economía disruptiva y más competitiva. Una ventaja que la capital catalana debe a su ubicación estratégica, unas infraestructuras preparadas y una calidad de vida que puede ser atractiva para trabajadores cualificados de otros países.

Falta implicación institucional

Sin embargo, la existencia de estas oportunidades no es por sí sola garantía de éxito. Un sentimiento muy presente a lo largo de este congreso económico ha sido el de que más allá de los proyectos que tiene preparados el sector privado para convertir a Barcelona en una ciudad de primera línea, falta más implicación institucional en forma de visión y de alianzas con las compañías --ya sean tecnológicas o inmobiliarias-- para poder explotar el potencial de la metrópolis y ayudarle a dar el salto a la liga internacional de las grandes urbes que liderarán la economía del futuro.

En este contexto, Gobierno, Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona exhibieron ayer una rara unidad y asumieron conjuntamente en la clausura del evento su responsabilidad a la hora de impulsar la transformación de la economía conjuntamente con el sector privado. Precisamente es lo que reclama a estas instituciones el empresariado, de modo que el mensaje llega en el momento adecuado, aunque queda por delante el desafío más importante: convertir las voluntades en acciones concretas.

Ausencias destacadas

Lo que sin duda no ayudará a reforzar la credibilidad de este tipo de promesas es la sonada ausencia del Govern, que ha participado en el congreso a través de sus cargos de segundo rango, pero no ha enviado a ningún consejero ni al propio president. Tampoco ha encontrado un hueco en la agenda la máxima responsable de la ciudad, la alcaldesa Ada Colau.

Los ministros de Economía de Guatemala, de Comercio Exterior de Costa Rica y de Industria de República Dominicana / BNEW
Los ministros de Economía de Guatemala, de Comercio Exterior de Costa Rica y de Industria de República Dominicana / BNEW

Un vacío institucional que contrasta con el interés generado por la ciudad y el congreso entre influyentes directivos, autoridades públicas y expertos científicos de diversos campos, que en algunos casos han asistido cada día. De hecho, el BNEW ha atraído a ministros no solo del Gobierno de España, sino también de países como Guatemala, Costa Rica o República Dominicana, que se han desplazado hasta Barcelona para intercambiar con la ciudad conocimiento en el proceso de construcción de una economía más innovadora.

Los retos del futuro

No obstante, el mero hecho de reunir en un mismo espacio a miles de profesionales, empresas de todo el mundo e instituciones como el consistorio barcelonés, el Govern y el Gobierno, entre muchas otras, constituye una rara avis en los tiempos que corren a nivel sanitario y político. Una consenso que constata el atractivo internacional que genera Barcelona como parte de una red de ciudades en auge donde se prevé una gran transformación hacia una economía donde la disponibilidad del talento y de nuevas tecnologías serán claves para competir en el panorama global.

Esta lucha por captar multinacionales, inversión y talento internacional ha sido, junto a los llamamientos a apostar por la colaboración público-privada, uno de los elementos centrales de un congreso que agrupa a muchos sectores económicos distintos con la innovación como eje vertebrador. También lo ha sido la intuición de que Barcelona tiene los fundamentos para dar el salto para situarse entre las grandes ciudades que protagonizarán el dinamismo de la economía mundial del futuro, aunque, por ahora, con estrategias más claras por parte de la industria y la iniciativa privada que en el lado de las administraciones públicas, que todavía no han logrado encontrar soluciones a muchos de estos retos.