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Las empresas biotecnológicas salen reforzadas de la pandemia / EP

Las 'biotech' se erigen como valor refugio en plena crisis del coronavirus

El sector atraviesa una edad dorada en la captación de fondos, pero los inversores señalan las flaquezas que lastran sus posibilidades de crecimiento

6 min

La crisis provocada por el coronavirus ha hecho mella en todos los sectores económicos, si bien algunos han capeado el temporal con más fortuna que otros. En el caso de la empresas biotecnológicas, la pandemia no solo ha estimulado el desarrollo de nuevas líneas de investigación, sino que también ha renovado el interés de los inversores.

Como explica Ferran Martí, analista en Nina Capital, "el Covid-19 ha puesto el foco en el ámbito de la salud tanto por parte de los fondos privados como de los mercados públicos". "No solo se trata de encontrar una vacuna, sino de cambios tecnológicos que han llegado para quedarse", asegura este experto en healthtech. Esta visión es compartida por el resto de fuentes consultadas por Crónica Global, que ponderan su optimismo señalando los factores que lastran las posibilidades de crecimiento de esta industria.

Cambio de tendencia

Clara Campàs, cofundadora del fondo de capital riesgo Asabys Partners, expone las causas tras el alza de las biotech: "En primer lugar, la crisis ha puesto en evidencia que la salud es un pilar fundamental sin el cual la sociedad no puede funcionar", indica, "pero también ha cambiado el interés del capital hacia unos activos que ahora se perciben como un valor refugio menos afectado por el ciclo económico".

Pese a las particularidades de las startup enfocadas a la tecnología sanitaria, que precisan una capitalización intensiva y tienen un riesgo técnico elevado, la epidemia ha hecho cambiar de criterio a muchos inversores cautelosos. La firma de Campàs informa de que entre marzo y agosto se han cerrado cinco rondas de financiación con cuatro compañías nuevas y una que ya formaba parte del portfolio de Asabys. "Hablamos no solo de virología, sino de enfermedades infecciosas en general, salud mental, oncología... todo el sector se ha vuelto confiable", asevera la directiva.

Las farmacéuticas, en ebullición

El buen rendimiento de las farmacéuticas en las bolsas acompaña esta revalorización de la investigación biomédica. En España, las compañías embarcadas en la lucha contra el coronavirus --Pharma Mar, Rovi y Reig Jofre-- han disparado su contabilización bursátil en los últimos meses. Daniel Oliver, director y fundador de Capital Cell, cree que este panorama alfombra la llegada de nuevos actores: "Muchas personas que hasta ahora invertían en turismo, retail o inmobiliario apuestan por la salud y la biotecnología por primera vez, que es uno de los sectores que se está recuperando más rápidamente en todo el mundo".

La plataforma de equity crowfunding se ha beneficiado de esta edad de oro. En agosto, Capital Cell levantó 1,5 millones para Fastbase y Methinks, dos proyectos centrados en la inmunoterapia contra el cáncer y en una solución de inteligencia artificial para prevenir el ictus, respectivamente. "Se trata del segundo mejor mes de toda nuestra historia", revela Oliver.

Fortalezas y debilidades

Sin embargo, los expertos también indican las flaquezas de una industria que aún debe ganar musculatura. Jordi Jofre, presidente de Talenta, considera que "el sector aún carece de masa crítica". "Hasta ahora, las propias farmacéuticas realizaban el grueso de la investigación. Si ésta ahora se externaliza, se necesitarán inversores que asuman el riesgo", cuenta el gestor, que añade: "No hay duda de que la investigación biomédica va a más, pero así como en tecnología existe un sector muy fuerte, en biotecnología aún están por estructurar las vías de financiación".

Campàs suma la falta de casos de éxito como uno de los principales frenos para la inversión. Con todo, la ejecutiva deposita su confianza en las expectativas generadas, en especial en Cataluña: "Contamos con un sistema asistencial puntero y con grandes grupos de investigación que captan muchos fondos europeos. Además, ya no cuesta tanto encontrar a un CEO o a un jefe de operaciones que quiera afincarse en Barcelona". Para Campàs, la clave está en encontrar una solución disruptiva que combine buena ciencia con un proyecto competitivo. "La ambición en el impacto para la salud es fundamental. Hay que pensar de forma global", resume.