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Detalle de un proyecto de biotecnología en un laboratorio / EFE

La biotecnología, un sector todavía marginado por los inversores en España

Desarrollar un fármaco desde el inicio hasta que llega al mercado puede tener un coste de 1.000 millones de euros

15.02.2018 00:00 h.
3 min

Invertir en productos bancarios es más común en España que hacerlo en negocios ajenos. Cuando las empresas pertenecen al sector de la biotecnología, las aportaciones de capital privado son todavía más difíciles de encontrar. Aunque cada vez son más los inversores que ven el atractivo del sector, todavía está relegado a un puesto anecdótico.

Las inversiones en biotecnología son arriesgadas. La rentabilidad puede ser muy alta, pero a largo plazo. Lo explica Daniel Oliver, director ejecutivo de Capital Cell. Se trata de una empresa financiera especializada en este ámbito. Relata que en 2008 empezó a haber las primeras grandes inversiones en biotecnología en España.

A medio camino

“Últimamente, estaba cogiendo apariencia de burbuja, ya que los volúmenes de capital son cada vez más grandes y la rentabilidad superaba la del ladrillo en sus mejores años”, indica. Su compañía sigue el modelo del crowdfunding y surgió de la necesidad de dar impulso económico a proyectos novedosos que se quedarían a medio camino de no conseguir financiación.

De hecho, desarrollar un fármaco desde el inicio hasta que sale al mercado puede costar 1.000 millones de euros. “Es muy complicado encontrar financiación en este sector; solo la consiguen aquellos que se cree que van a vender mucho”, dice Oliver. Dan apoyo a empresas durante su proceso inicial, con iniciativas centradas en el cáncer y la esclerosis múltiple, entre otras.

Descifrar el lenguaje

Para atraer a los inversores es esencial explicar de forma clara el proyecto. “Si se acercan dos científicos que quieren vender dos fármacos, la explicación es tan compleja que cuesta ver cuál es la mejor opción para invertir”, asegura el CEO de Capital Cell. Es por esta razón que su labor también es la de traducir propuestas a un lenguaje inteligible.

La aportación mínima que puede hacerse a través de la plataforma es de 100 euros, aunque la media se sitúa en 3.000. La mayor que han conseguido ha alcanzado los 100.000 euros. El perfil de inversor no es el especializado, sino gente del sector como investigadores y médicos. Para Oliver, el incentivo más importante además de la rentabilidad es que la “inversión genera conocimiento y riqueza con aportaciones a la ciencia y al conocimiento”.

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