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Indústria petrolera

Beneficiados y perjudicados de la guerra por el precio del petróleo

El hundimiento del precio del petróleo registrado en los últimos meses ha tenido importantes repercusiones a nivel mundial, pero han sido muy distintas según sectores y países

Ignacio Recio
7 min

Como en toda guerra, siempre hay unos ganadores y unos perdedores. Y como no podía ser menos, también en el caso del petróleo. Desde que llegase a cotizar a 144 dólares por barril Brent en 2008, su precio se ha depreciado hasta cerca del 70%, hasta llegar a los precios actuales. Su evolución en los mercados es especialmente llamativa durante los últimos doce meses, pasando de 118 dólares al entono de 35 en que cotiza en estos momentos. Dejándose por el camino el 60% de su precio.

Las perspectivas para este año son algo más halagüeñas, aunque sin cambios bruscos en la tendencia, tal y como ponen de manifiesto los principales analistas financieros, que vaticinan un ligero repunte durante los próximos dos años. Este es el escenario que maneja Goldman Sachs, que apunta a que el precio del petróleo alcanzará los 45 dólares durante este ejercicio. Otras agencias de calificación inciden en el mismo sentido, como Moody's, que calcula un precio en torno a 43 dólares el barril. En ambos casos, por debajo de los precios asignados antes de que se iniciasen las severas correcciones. Por eso no es de extrañar que su repercusión se haga extensible a Estados, empresas, y hasta al destinatario final de la producción, que es el consumidor.

Este violento cambio de tendencia experimentado en los mercados financieros durante los últimos meses ha pillado desprevenido a muchos agentes económicos. Y es donde, debido a la virulencia de los recortes, ha generado una amplia lista de ganadores y perdedores en esta guerra tan especial. Será de vital importancia identificarlos para dar una respuesta a este problema que está afectando incluso a la evolución de los mercados bursátiles.

Repercusiones enfrentadas en la bolsa

El efecto más inmediato se ha trasladado a los mercados de renta variable, donde la volatilidad se ha instalado con gran fuerza, ya que los movimientos de los principales índices dependen en la actualidad de la evolución del crudo. En este ámbito hay una serie de compañías claramente perjudicadas por este movimiento en los precios. Y otras, por el contrario, que pueden verse beneficiadas en su cotización. En el primer grupo se encuentran, las petroleras y las vinculadas al sector energético en general, que están comprobando cómo se reducen sus márgenes comerciales, con revisiones constantes de los beneficios por acción. Se amplía a otros sectores, principalmente constructoras y servicios, que dependen de los proyectos vinculados con las compañías energéticas.

Entre las ganadoras de este nuevo escenario económico están aquellas empresas que dependen de la importación de esta energía, y que se están viendo premiadas con la rebaja de sus costes de producción. Es el caso de las aerolíneas, que en muchos casos se han visto impulsadas en sus cotizaciones. Y como consecuencia de ello, las empresas ligadas al sector turístico (grupos hoteleros, operadores, transportistas, etc.). Por último, las compañías en las que el precio del petróleo es una parte importante de sus costes, y que deberían beneficiarse por la caída de su precio.

Problemas entre los productores

Otra incidencia que ha traído esta situación que están viviendo los mercados de materias primas es su afectación a los países. Por una parte, hay unos grandes perjudicados que son los productores (OPEP, Rusia, etc.), pero igualmente aquellos que dependen de la exportación de petróleo. En el campo ganador están los importadores de esta energía, que se concentran principalmente en el área occidental de Europa.

En este sentido, España es uno de los más favorecidos por los actuales precios, al ser uno de los más dependientes de esta energía. No en vano, la actual coyuntura en la evolución del crudo le permite generar un importante ahorro en la factura energética que tiene que pagar todos los meses. Y como consecuencia de ello, puede equilibrar sus cuentas públicas.

Desde esta perspectiva, la caída del precio del petróleo se ha trasladado a un mayor crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que, según cálculos del Gobierno, representaría aproximadamente tres décimas sobre el total. Teniendo en cuenta que el crecimiento de España en 2015 se incrementó hasta el 3,2% respecto al anterior ejercicio, y atendiéndonos a estas cuentas, el crecimiento del PIB real --sin tener en cuenta el impacto del petróleo sobre la economía nacional-- estaría en torno al 2,9%.

Impacto sobre los hogares

La escalada bajista en esta materia prima también ha propiciado que sus efectos lleguen hasta los consumidores. En buena medida, deberían ser otro de los claros beneficiados de esta tendencia, pero no es así en todos los países, al menos no con la misma intensidad. Mientras en Estados Unidos el precio de la gasolina ha bajado en algo más del 30% en este período, en España no ocurre lo mismo.

Si bien el precio del barril de Brent ha caído hasta la barrera de los 35 euros, no sucede exactamente igual con el precio medio de la gasolina en España. Se mantiene con una cierta estabilidad, pagándose 1,12 euros por litro, y que en la práctica supone tan solo una reducción de un par de décimas con respecto a la factura de hace justamente un año. Otra incidencia de este movimiento en los mercados se traslada al IPC (Índice de Precios al Consumo), con una rebaja sustancial como consecuencia del coste de los productos vinculados a esta materia prima.

Otro efecto de esta guerra que se libra en torno al oro negro se materializa en un incremento del ahorro por parte de las familias españolas. Esto es debido a que tienen que pagar menos dinero por el suministro de esta energía (aunque en porcentajes mínimos) y lo desvían hacia otros ámbitos del consumo, que sería finalmente otro de los grandes favorecidos por la depreciación en el precio del crudo en los últimos meses.