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Un productor prepara rosas para San Valentín / EFE

Barcelona apenas vende un millón de rosas por San Valentín

Los floristas no tienen grandes expectativas y aseguran que Sant Jordi sigue como referente del día de los enamorados

5 min

En Cataluña el día de los enamorados no se celebra el 14 de febrero, sino el 23 de abril, día de Sant Jordi, y el mejor termómetro de ello es la comparativa de ventas que realizan los floristas de cara a ambas fechas. Aunque bien es cierto que los comerciantes experimentan un pico durante San Valentín, las cifras se mantienen estables y no esperan un aumento superior al de años anteriores.

En lo que a la venta de flores se refiere, la reina de ambos eventos es la rosa roja, que vive por estas fechas un repunte de su precio motivado por la demanda mundial. Una rosa individual se coloca en Barcelona entre los cinco y los siete euros por San Valentín, según explica el presidente del Gremio de Floristas de Cataluña, Joan Guillén. Para combatir el alto precio, los propios vendedores ofrecen otras alternativas en las composiciones de los ramos. En Sant Jordi de 2018 se vendieron entre 6,5 y 7 millones de rosas.

Sin grandes picos de venta

Aunque los floristas de Barcelona no cuentan con una previsión de ventas para San Valentín, vaticinan unos datos en la misma línea del año pasado, sin llegar siquiera al millón de rosas. “Hay un crecimiento en esta época del año pero no varía tanto. Sant Jordi sigue siendo el día de los enomarados”, afirma Guillén.

El representante de los floristas hace autocrítica y reconoce que “no hemos conseguido encontrarle el punto para que haya más consumo. Hay que comunicar que no cuesta nada regalar unas rosas”. Los principales clientes de los que reciben encargos por San Valentían son extranjeros, según explican desde el Gremio, y atiende, por lo general, a un perfil joven.

Rosas y libros en las ramblas de Barcelona este 23 de abril, diada de Sant Jordi / EP

Rosas en una parada de Sant Jordi / EP

Rosas de importación

Si atendemos a datos de la Asociación Española de Floristas, 9 de cada 10 rosas que se vendieron durante el pasado San Valentín eran de importación, principalmente de países como Ecuador y Colombia donde gozan de un mejor clima en esta época del año, y de Holanda, que cuenta con un potente sistema de invernaderos.

“No hay una producción propia suficiente y los rosales tampoco están en esta época en su momento óptico, por lo que hay que importar”, apunta Guillén, que destaca el “gran esfuerzo” de los productores locales por conseguir “un cultivo de calidad”.

Crece el comercio móvil

Frente a la falta de tirón que experimenta el comercio tradicional barcelonés por San Valentín, la empresa The Colvin, una start up afincada en la ciudad, sí observa un alto impacto de ventas durante estos días. De hecho, aseguran que sus ventas se multiplican por 20 y suponen el 8% de la producción anual. Eso sí, su principal foco de ventas se sitúa en Madrid y otras ciudades europeas como Milán.

Esta empresa busca su nicho de mercado entre quienes realizan encargos a través de su aplicación móvil y ofrecen “ramos con durabilidad y un 40% más baratos que la media”, según el CEO y cofundador de la compañía, Andrés Cester.

“Al ser una empresa internacional no dependemos tanto de actividades locales”, explica Cester, cosa que les permite obtener buenas cifras a pesar del menor tirón de Barcelona. No obstante, a diferencia del Gremio de Floristas, aseguran que en los últimos años han percibido que “San Valentín está ganando terreno a Sant Jordi”.