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Bicicletas compartidas / EP

Barcelona retiene 1.600 licencias de bicicleta compartida

Los operadores reclaman el reparto del 41% de permisos sobrantes para muscular la alternativa privada al Bicing

5 min

El Ayuntamiento de Barcelona retiene más de 1.600 licencias de bicicleta compartida. Pese al tirón de esta alternativa de micromovilidad entre los vecinos, los operadores privados reclaman al consistorio que reparta las autorizaciones sobrantes que, por distintos motivos, no se han usado tras la primera adjudicación realizada en 2020. "No sabemos si es por la existencia del Bicing o porque desde nuestro sector no hemos sabido hacer lobi, pero por más que lo hemos reclamado no se soluciona esta cuestión", señala un alto directivo de uno de estos operadores.

Coincidiendo con la entrega de las primeras licencias de motosharing, el gobierno local otorgó inicialmente cerca de 4.000 permisos a 10 compañías distintas. En concreto, se distribuyeron 3.975 licencias. Pero tanto el desistimiento de varios adjudicatarios como la suspensión de otros por incumplir los requisitos del ayuntamiento han disminuido progresivamente la flota real disponible.

Situación real del sector

La procelosa adjudicación de las bicis se asemeja a la de las motos compartidas, aunque en el primer caso no ha derivado en conflictos judiciales. Según cifras recopiladas por Crónica Global a través de fuentes del propio sector, actualmente solo quedan cuatro operadores en activo. Éstos son Movi, que cuenta con 741 bicicletas; Cooltra, con 650; Donkey Republic, con 472, y Bolt, con 472.

Es decir, que solo habría 2.335 bicis en las calles, esto es, 1.640 vehículos menos según el esquema inicial del propio consistorio. Se trata del 41% menos de licencias planificadas para la ciudad. Ello sin tener en cuenta, como puntualizan algunos interlocutores, que no todos los actores hacen uso del 100% de sus autorizaciones. Por lo que a las 2.335 habría que aplicarle otra quita para conocer la cantidad real de vehículos disponibles.

El 'bicisharing' se desinfla

Ante esta coyuntura, los operadores han tomado caminos distintos. Algunos como Movi han solicitado reiteradas veces el aumento de las flotas. Por contra, Tim Ougeot, cofundador de Yego, que cuenta con 472 licencias de bicis, ha trasladado que la marca ha pausado este negocio temporalmente para focalizarse en su servicio de motocicletas compartidas. También desde Cooltra se apunta a que la compañía tiene puesto el foco en las motos eléctricas compartidas.

Por su parte, un portavoz municipal indica a este medio que se está trabajando en el problema. Los cambios en el equipo de la concejalía de movilidad, ahora dirigida por Laia Bonet (PSC) y su mano derecha, Oriol Altisench, han dado un vuelco a la "negativa frontal" que hasta ahora mantenía la institución, según las fuentes consultadas.

Diálogo público-privado

"Ahora ya no nos topamos con una negativa frontal, pero queremos que se aclare esta situación. Antes de repartir nuevas licencias para patinetes y motos, deberían repartirse las que están pendientes para bicicletas", expresa Gerard Gomà, director general de Movi para el sur de Europa. "Creemos que si bien, aún falta por hacer, estamos en el camino. Estamos en constante conversación con el Ayuntamiento de Barcelona, que está poniendo sobre la agenda esta temática y avanzando para promover soluciones ante las necesidades de una movilidad responsable, segura y eficiente", añaden desde Bolt.

El aumento de las licencias es clave, como subrayan desde Movi, para hacer frente a los costes fijos del sistema. De otro modo, podrían reproducirse los mismos problemas que han lastrado el motosharing, una modalidad a la que algunos actores renunciaron en Barcelona por falta de escalabilidad. Justo cuando empieza a tomar forma el Bicing metropolitano, Bonet y su equipo tienen sobre la mesa el expediente abierto del bicisharing privado en la capital.