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Dos turistas en la playa de la Barceloneta, en Barcelona / CG

Barcelona abre la puerta al alquiler de habitaciones a turistas

La edil de Urbanismo, Janet Sanz, desvincula el hecho de compartir una estancia de los apartamentos vacacionales al uso

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Barcelona abre la puerta a regular el alquiler de habitaciones a turistas, el llamado homesharing. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, verbalizó el sábado la voluntad de trabajar para el encaje de una actividad que "no es un problema" en la ciudad.

El discurso se aleja de la línea punitiva que el consistorio había tomado en el pasado, y la acerca a parte del sector de la intermediación vacacional.

"Quien tiene una vivienda y alquila una habitación, lo hace de forma alegal. No es legal ni ilegal. Lo que intentamos desarrollar es una normativa específica para que se pueda ejercer esta actividad, pero de forma correcta", explicó Sanz en un acto de BComú el pasado sábado, 18 de febrero.

"En este caso, no se sustituye a un vecino --continuó Sanz--, porque allí sigue viviendo un vecino. Es un piso que sigue dando servicio a una familia, por lo que no es problema".

Tasa turística

Según la electa, el problema "es con los pisos turísticos, que directamente son grandes promotoras, grandes fondos de inversión que compran esos activos y los ponen al servicio del uso turístico".

"A partir de aquí --agregó--, hay disposición absoluta a trabajar para que esta actividad se desarrolle en condiciones, pagando todos los impuestos. Pagando, por ejemplo, la tasa turística. Pero el objetivo es garantizar que la vivienda sea para los vecinos de la ciudad".

Aterrizaje legal

Las intenciones desgranadas por Sanz suponen un giro hacia la regulación del alquiler de habitaciones de primeras viviendas a turistas, una actividad hasta ahora perseguida con multas.

La corporación diferencia esta práctica de los pisos turísticos convencionales, en los cuales un propietario renta toda la vivienda y no la usa de forma habitual.

Cabe recordar que hay 9.606 licencias para esta actividad económica en Barcelona. La corporación calcula que otros 6.000 pisos están dedicados al mismo fin sin contar con permiso alguno.

Vieja reivindicación

Al margen de esta oferta irregular, el primer paso dado por el Ayuntamiento supone acercarse a los postulados de la asociación Veins i Anfitrions. Esta entidad formada por más de 500 barceloneses reivindica "hacer las diferenciaciones de la oferta profesional de la particular".

En un comunicado reciente en respuesta a la oferta de Airbnb para contribuir a descongestionar el centro de Barcelona, Veins i Anfitrions pidió a la tecnológica que "la modalidad de hogar compartido goce de transparencia dentro de la oferta de la plataforma y que se recauden los impuestos que devengan de nuestra actividad".