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Un turista hacer una fotografía del paisaje aéreo de Barcelona con su cámara fotográfica / EFE

Barcelona dilapida parte de su capital turístico por la tensión independentista

La ciudad encaja cancelaciones de reservas y de escalas de cruceros mientras callan los portavoces del sector

4 min

Barcelona dilapida parte de su capital turístico por la tensión política en Cataluña. El destino encaja cancelaciones de reservas en hoteles y, con menos intensidad, pierde escalas de cruceros mientras los portavoces de la industria se mantienen en silencio o lo niegan.

Una de las afectadas por el notable impacto de la inestabilidad en el sector es la dueña de un hotel cuatro estrellas superior. Hablando desde el anonimato, asegura que este año ya perdió el 3% de los clientes nacionales a causa del proceso independentista.

¿Cuál es la incidencia entre los turistas extranjeros? "De momento poca. Los que habían reservado continúan llegando. Se les informa de que puede haber manifestaciones y de que cuiden su seguridad. Pero tememos la incidencia de cara al próximo año", informa.

Inversiones

Esto es, precisamente, una de las claves de la crisis. "Teníamos prevista una inversión para renovar dos decenas de habitaciones de cara al próximo año. Ya tenemos el proyecto ejecutivo aprobado por el ayuntamiento. Pero claro, no la haremos dependiendo del clima político", ha asegurado la misma fuente.

"Si cae el turismo internacional, las grandes cadenas lo podrán amortiguar. Nosotros lo pasaremos peor, pues somos un pequeño hotel que depende de los clientes nacionales. Sin reservas no haremos inversiones", ha abundado.

Dos cancelaciones

La zozobra en el sector turístico que está sufriendo Barcelona ha llegado amortiguada al puerto. Un portavoz de la instalación recordó ayer que "sólo se han producido dos cambios de operativa: una cancelación de escala del Mein Schiff 3 el 1 de octubre y una salida antes de tiempo del Mein Schiff 5 el martes, 3 de octubre".

Preguntada sobre el posible impacto a medio plazo, la misma fuente ha subrayado que las escalas "se planifican a un año y medio o dos años vista para poder comercializarlas".

¿Emprenderá el puerto alguna medida especial para evitar una fuga de cruceros? "Ya se hace prospección de mercados proactiva de forma continua", ha remachado la misma fuente.

"Tormenta perfecta"

Mucho más pesimista se muestra Alberto Galloso, socio-director de Soluciones Turísticas. "El daño sobre la imagen de Barcelona es gravísimo. Que la Foreign Office británica te ponga en la lista de destinos en alerta [ver aquí], o que lo haga el Departamento de Estado de EEUU [ver aquí] es la tormenta perfecta", ha argumentado. 

"Ser destino inseguro es la vitola que nadie quiere tener. Los viajeros te descartan automáticamente de su lista. Y los turoperadores y cruceros tienen incentivos para no venir: si le pasa algo a alguno de sus turistas, las compañías de seguros los meterán en problemas", explica.

"Los grandes beneficiados de todo ello serán los rivales de Barcelona. Berlín y otras capitales. La Ciudad Condal partía de muy arriba, pero ha vivido un año aciago: turismofobia, atentados yihadistas y ahora la independencia. Veremos si es capaz de resistir ese tercer golpe", ha concluido.