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Barcelona es una ciudad en que prolifera la venta de productos falsificados con más de 800 manteros activos.

Barcelona, ¿ciudad ‘fake-friendly’?

Los defensores de las marcas aseguran que la capital catalana pierde inversores por la política con los 'manteros'

4 min

El Ayuntamiento de Barcelona tiene un problema con los manteros. El Gobierno de Ada Colau abordó la venta ilegal de mercancías en la calle como un problema social por las historias personales de los que se ven abocados a esta actividad. Pero las medidas que se han abordado desaniman a los representantes de grandes, quienes aseguran que dañan la imagen internacional de la ciudad.

“Algunas marcas han pospuesto inversiones a la espera de un consistorio más sensible con la proliferación de las falsificaciones”, manifestó el director general de la Asociación Nacional para la defensa de la Marca (Andema), José Antonio Moreno, en declaraciones a Crónica Global.

Nuevas marcas o ampliación

No puede hablar de casos concretos por los non disclosure agreements que se firman en este tipo de operaciones, especialmente válidos cuando se van al traste, pero asegura que ha afectado a varias iniciativas.

Se trata de proyectos grandes que se plantean a dos o tres años vista, ya que se requiere la autorización de la central para ponerlos en marcha y la consiguiente movilización de fondos. Van desde el aterrizaje de nuevos grupos de moda a la ampliación de las tiendas que ya están presentes en la ciudad.

Inversión alta

Barcelona ha estado los últimos años en el foco de firmas de prestigio internacional como un emplazamiento a tener en cuenta para “abrir una flagship store”, añade el directivo. Es decir, un establecimiento que se convierte en referencia al ser el verdadero escaparate de la marca. Hay más productos a la venta y la inversión es mayor en diseños arquitectónicos que en algunos casos son casi museísticos.

Las compañías venden productos aspiracionales y sus tiendas estrella deben estar a la altura de ello. Pero son precisamente estos objetos los que se falsifican y acaban en venta en una acera. “Detrás hay una cadena mafiosa que el Ayuntamiento de Barcelona no persigue”, lamenta Moreno.

Indica que en los circuitos en los que están implicadas marcas reconocidas Barcelona se gana cada vez más la imagen de ser una ciudad fake-friendly (permisiva con las copias). “Me llaman centrales de grupos de Nueva York o Bruselas para que les explique qué pasa en la ciudad; están preocupadas”, señala Moreno. Y decaen proyectos.

Congreso que peligra

El impacto que genera no se limita a la paralización de inversiones, también afecta a otras iniciativas económicas de la ciudad. La proliferación de los manteros desanima a los organizadores de un congreso que debería traer a 13.000 abogados de marcas internacionales para debatir sobre los retos del sector.

Los detalles del evento aún están por cerrar, pero el directivo de Andema señala que hay reticencias en venir finalmente a Barcelona porque uno de los temas que se abordará es, precisamente, como hacen frente las firmas a la problemática de las falsificaciones.

Exigencia de medidas efectivas

No es un reto exclusivo de Barcelona, ya que todas las grandes urbes deben hacer frente a la proliferación de esta actividad ilegal. Con todo, los representantes de la economía local piden al consistorio medidas en serio para evitar que algunas zonas se conviertan en un zoco al aire libre con hasta 800 vendedores.

Afirman que las que se han emprendido hasta ahora y las que se pretenden abordar con el nuevo plan presentado este jueves por la mano derecha de la alcaldesa, Gerardo Pisarello, son del todo insuficientes. “Podrían copiar lo que hacen ciudades como Nueva York, París o Londres”, señalan los afectados. Mientras BComú mantiene que ya toma nota de estas urbes, los implicados opinan lo contrario.