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Ana Patricia Botín, presidenta de Banco Santander explica los planes de la entidad tras quedarse Banco Popular en rueda de prensa / CG

Banco Santander colabora por fin con la reestructuración bancaria en España

La entidad presidida por Ana Botín asume el reto de ‘tragarse’ el Popular y hacer frente a un agujero que no se sabe a cuánto asciende sin compensar a los accionistas

6 min

Banco Santander es la entidad que se ha mirado la reestructuración bancaria en España con más distancia. Se quedó al margen de las fusiones e integraciones que se precipitaron en el país y resistió todas las presiones. Pero finalmente se ha tragado el sapo de Banco Popular.

Lo ha hecho ante la demanda en forma de subasta de madrugada del Fondo Único de Resolución (FUR) y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y después de evitar una oferta a tiempo de impedir la liquidación desde la Unión Europea.

Venta de madrugada

Ana Patricia Botín, la presidenta de la entidad, explicó en rueda de prensa que el anterior proceso de venta era una “operación de mercado con un cierto valor que hubiera exigido presentar una oferta pública con prima”. Y, en esas condiciones, “no tenía interés”.

El escenario de este miércoles de madrugada era distinto. El Popular, que había hecho gala durante años de ser la entidad que presentaba mejores ratios de rentabilidad y eficiencia, estaba quebrado según informó el Banco Central Europeo (BCE) a su cúpula a última hora del martes.

Había perdido más del 50% de su valor en el parqué en cuestión de semanas; la especulación se había instalado en su ticker, pasto de las posiciones bajistas; y la capitalización bursátil se había limitado a los 1.300 millones. Se estimaba que la depreciación iría a más y se decidió actuar y activar la subasta.

Accionistas y activos fuera de balance

Ahora, el valor del banco se ha reducido a cero. El Santander no compensará a los 300.000 accionistas del Popular, ni a los dueños de bonos convertibles contigentes (CoCos) por valor de 1.250 millones ni a los titulares de deuda subordinada (unos 690 millones).

Se reparte el riesgo. Los accionistas y titulares de activos fuera de balance pierden su inversión y el nuevo propietario del banco se fortalecerá con una ampliación de capital de 7.000 millones. Está asegurada y se espera que la cifra sea suficiente para cubrir el agujero de las cuentas, cuya magnitud exacta se desconoce. Las provisiones llegarán a los 7.900 millones.

Efecto ‘Arriaga Asociados’

Todo ello, más allá de pagar un euro como valor simbólico. Hecho que ha propiciado multitud de bromas y se ha usado como argumento sobre la presunta incoherencia de la operación. Los accionistas del Popular ya se han empezado a movilizar para pedir responsabilidades a la antigua dirección.

Incluso ha provocado que ciertos bufetes hayan ofrecido ya sus servicios para defenderles, el efecto Arriaga Asociados según fuentes del sector. Se esperan querellas multitudinarias por el perfil de los minoritarios. Muchos acudieron a las ampliaciones de capital que se ejecutaron a lo largo de los dos últimos años. El Popular ofreció préstamos para comprar el papel de la entidad, créditos que tras la venta al Santander siguen vivos y se deben abonar.

Santander, líder en la Península

Más allá de ello, la integración del Popular convierte al Santander en el líder indiscutible en la Península. Sus activos globales casi ascienden a los 460.000 millones solo en España. Si se tiene en cuenta todo el perímetro del grupo superan los 1.400.000 millones.

El BBVA supera los 660.000 a nivel global, pero está en unos 280.000 millones en España. En un rango parecido se mueve Caixabank, una entidad con una actividad internacional limitada al mercado ibérico. Hasta ahora lideraba con tranquilidad el segmento minorista, pero la unión de ambos bancos también le complica esta plaza.

El Santander post Popular controlará el 20% del mercado de créditos en la península y alcanzará una cuota del 25% en el segmento de pymes. Además, las integraciones de la actividad en Portugal consolidan a Santander Totta como banco privado líder en el país vecino, plaza que La Caixa intentaba reforzar tras la compra de BPI.

Retorno en 2020

Botín espera que la operación genere un retorno sobre la inversión de entre el 13% y el 14% en 2020 y un aumento del beneficio por acción en 2019.

Se han anunciado sinergias de costes cercanas a los 500 millones anuales de aquí a tres años, por lo que se espera una reestructuración de personal y una oleada de cierre de oficinas. Todo ello, en un periodo de transición hasta la desaparición de la marca Banco Popular.

Nuevo presidente y nuevo valor en el Ibex

Pero el principal riesgo al que se enfrentaba la recuperación económica del país está superado. José García Cantera, director financiero del Santander, ha sido nombrado presidente del consejo del Popular y Colonial ocupará el sitio que deja en el Ibex 35 a partir del 19 de junio.

No ha sido Bankia, como preferían algunos sectores del Gobierno, el que saneará el Popular. Pero se ha conseguido poner fin a una nueva fuente de inestabilidad en el sector financiero español sin movilizar más recursos públicos.