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Sede del Institut Català de Finances (ICF), situada en Barcelona / CG

El Banco de España desestima la petición de ficha bancaria del ICF y el Govern prepara otras vías

Jaume Giró ha recibido la negativa y ha presentado recurso contra la decisión del regulador español

3 min

El Banco de España ha desestimado la petición del Institut Català de Finances (ICF) de obtener una ficha bancaria. El objetivo era operar en el sector minorista para captar depósitos del público, como si fueran un banco privado.

La solicitud del ICF, propiedad de la Generalitat, fue presentada hace un año por el Govern, aunque también presidía en funciones el actual líder de ERC, Pere Aragonès, quien además era consejero de Economía y Hacienda. No obstante, la respuesta negativa del Banco de España llegó a Barcelona el 11 de febrero, según ha avanzado La Vanguardia.

Alternativas a la banca pública

El consejero de Economía, Jaume Giró, ha recibido la negativa y ha presentado recurso contra la decisión del regulador bancario español. Según explican al rotativo de Grupo Godó fuentes del Departamento, “si el recurso presentado no prospera y no acaba teniendo la luz verde, el consejero de Economía tiene la determinación de explorar otras vías para disponer de una banca pública minorista en Cataluña en esta legislatura, al margen completamente del ICF”.

De hecho, esta respuesta se circunscribe en la última Junta de Gobierno del ICF, el miércoles, en la que participó Giró de forma extraordinaria. Al parecer el consejero quiso estar presente para explicar a la entidad la resolución del Banco de España y los nuevos objetivos para seguir adelante con el plan de crear un banco público catalán.

Banca pública en 2021

En los pactos entre ERC y la CUP para apoyar la investidura de Aragonès ya se incluía la creación en un corto periodo de tiempo de una banca pública catalana. El objetivo era transformar el ICF en un instrumento financiero con la obtención de la ficha bancaria.

No obstante, tras esta propuesta fallida, el consejero de Economía de la Generalitat ha decidido desvincular el ICF de la creación del futuro banco público catalana. El modelo ahora rechazado se planteaba a través de un proceso de “sucesión universal del negocio crediticio del ICF a ICF Banc”, es decir, una segregación en la que el capital del segundo se nutriría con la aportación de activos y pasivos del primero para constituir un capital de 600 millones de euros.