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El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos / EP

La receta del Banco de España: adiós a deducciones fiscales para ingresar más

La institución considera fundamental que se pongan en marcha reformas estructurales, entre otras la fiscal para eliminar el lastre de bajos ingresos que condiciona a la economía española

6 min

El Gobierno tiene que empezar a trabajar desde ya mismo en un amplio programa de reformas estructurales para evitar que la próxima crisis sorprenda al país en una situación tan desfavorable como la que se ha dado con la del coronavirus. Y entre ellas, una de las más importantes es la del sistema impositivo para evitar que la economía española esté permanentemente lastrada por una recaudación netamente inferior a la de los países de su entorno.

Esta premisa forma parte de las recetas que el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, desgranó este lunes en su comparecencia en la comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital del Congreso de los Diputados pero se encargó de dejar bien claro que, a pesar de que el Estado precisa de mayores ingresos para paliar la complicada situación a la que se enfrenta, la mejor manera de lograr el objetivo no pasa por la instauración de nuevos tributos, como está planificando el Ejecutivo, sino de optimizar los ya existentes.

Reformas tributos

“El reto es tan sumamente grande que no podemos hacer descansar los impuestos sobre nuevas figuras”, apuntó Hernández de Cos acerca de las numerosas dudas existentes sobre la eficacia de esos tributos, entre otros, el que grava los grandes patrimonios. El gobernador del Banco de España instó a trabajar sobre aquéllos que ya forman parte del sistema y que, además, tienen una capacidad recaudatoria contrastada.

Es más, el máximo responsable del supervisor bancario consideró fundamental introducir cambios en el sistema impositivo para incrementar su eficiencia y para hacerlo, nada mejor que revisar las deducciones asociadas a los tributos y que, en su opinión, constituyen precisamente el elemento que impide que el Estado recaude más.

Demasiada temporalidad

“España arrastra desde hace tiempo un problema de baja recaudación fiscal, claramente inferior a la de los países de nuestro entorno”, apuntó Hernández de Cos, quien aseguró que sin esta mejora del sistema impositivo caerá en saco roto cualquier esfuerzo que se lleve a cabo para reducir el gasto público, algo que también instó a llevar a cabo de forma urgente.

Otra de las reformas estructurales que consideró necesaria es la del mercado de trabajo ya que estimó que la estructura laboral que actualmente tiene España, con un elevado componente de temporalidad, ha sido determinante para que la crisis del coronavirus haya provocado la destrucción de más de 900.000 puestos de trabajo en tiempo récord. “El 75% del empleo que se ha destruido en estas semanas se corresponde con contratos temporales”.

Reducir la deuda no es imposible

Para el gobernador del Banco de España, la estructura del mercado laboral es uno de los factores que hace que la economía no pueda desarrollarse conforme a lo que establece su potencial. Otro de ellos es la baja productividad, igualmente fruto de la necesidad de reformas “que ya estaban pendientes desde la anterior crisis y que no se han llevado cabo”, por lo que hizo un llamamiento a extraer la lección con vistas a futuras crisis.

Hernández de Cos se mostró convencido de que con estas recetas se puede conseguir un objetivo que parece tan alejado en la actualidad como la reducción de la deuda pública, pese a que las estimaciones del Banco de España contemplan que podría superar el 120% del PIB al cierre del presente ejercicio. “Reducir la deuda pública en España tras la crisis no es imposible pero será más difícil sin esas reformas estructurales que permitan ampliar las bases impositivas”, aclaró.

Ningún escenario descartable

De esas reformas también formaría parte la de las cuentas públicas con el fin de evitar que España padezca un déficit estructural que Hernández de Cos calculó en el entorno del 3%. “Un déficit  estructural y un paro estructural elevados no es el mejor punto de partida para afrontar la crisis”.

En apenas un mes, el regulador ha descartado el escenario más benévolo que contemplaba para la crisis, que situaba la caída del PIB de 2020 en el 6,6%. Ahora, el intermedio pasa a ser el más optimista, aunque estima un desplome del 9,5%, tres décimas más que la previsión del Gobierno y un punto y medio por encima de la del Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras, el modelo catastrofista, con una caída del 12,4%, ocupa el lugar intermedio porque, aunque el Banco de España no contempla por ahora un nuevo modelo (al menos, no lo hace público), Hernández de Cos no descartó que la situación pudiera agravarse.

Ante la totalidad de los representantes de los grupos parlamentarios, el gobernador aseguró que sólo un pacto de Estado de amplio consenso podría articular el conjunto de reformas que cabe llevar a cabo porque el proceso debería ser muy largo, hasta el punto de que trascendería varias legislaturas.